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¿Me permite su edad, por favor? y otras limitaciones varias

«Papi, no me deja crear la cuenta para poder jugar.  ¿No podemos cambiar el año de nacimiento?». He aquí una de las frases más comunes en nuestra casa cuando sobre videojuegos estamos hablando. Y no os penséis que mi hijo mayor – 10 años recién cumplidos – está dándose de alta en todos y cada uno de los juegos habidos y por haber; en el último de los casos, se trata de League of Legends, uno de esos MOBA donde la edad mínima recomendada son 13 años y al que en alguna ocasión me ha visto echar un rato. Sí, es cierto; le faltarían 3 años para jugar «sin problemas», pero resulta que – ojo, con mucho criterio porque la experiencia es un grado – algunos de mis amigos gamers con más horas de juego que las que ofrece un reloj me invitan a que el chaval pruebe. No os penséis ni por un segundo que el problema es menor, porque se ha convertido en tema de conversación en más de una comida, merienda, cena e incluso reunión familiar. Y la cuestión es que no solo afecta al mundo de los videojuegos, sino también en ámbitos tan – aparentemente – pacíficos como los dibujos animados, películas familiares o hasta en la cuenta de correo electrónico. «Todo tiene un edad», «Si pone trece, quiere decir trece», «No le pasa nada al niño por ver Hora de Aventuras» o «mientras no juegue a matar personas no hay problema» son algunas de las frases más recurrentes que han surgido en los debates sobre el tema, donde solo ha faltado la presencia de los medios para certificar su importancia.

Cuando la edad se nos interpone

Fotografía gracias a freeimages.com

Limitar o restringir una actividad a una edad en concreto es, la verdad sea dicha, una manera fácil de acotar el problema; o tienes o no tienes los años pertinentes para acceder a ese privilegio. Simple, fácil y para toda la familia. El problema viene, por llamarlo de alguna manera, cuando aquí el padre – véase yo – considera que limitar por edad no hace justicia a la capacidad del individuo; es decir, si consideramos que un niño de 9 años puede leer la saga de Harry Potter porque beneficia su condición lectora, pese a que una parte de los «entendidos en la materia» consideren que es demasiado temprano acceder a literatura de ese tipo, pero que posteriormente se demuestra que su madurez compresiva es elevada y que esa lectura le ha beneficiado, pregunto: ¿puede que privarle de acceder a según que contenidos por estar limitado por edad resulte contraproducente para su persona? Sí, lo sé; estoy mezclando churras con merinas. Lo que quiero transmitiros es algo de lo más sencillo, aunque mi manera de escribir os lo esconda: confío en mi hijo, en su criterio y en su madurez personal. Seguramente con el pequeño no muestre esa misma confianza, porque su proceso madurativo es totalmente distinto; no es un tema de edad, sino de capacidad que va más allá de los años que marca su fecha de nacimiento. Es probable que un niño de 7 años juegue con nuestra tablet a los mismos juegos que uno de 10 o vea los mismos dibujos animados, pero ¿realmente es la edad del niño la que delimita qué contenido puede visualizar?. Antes de que corráis hacia mi yugular y a acusarme de mal padre, creo que sería de justicia reconocer que todos los niños no están preparados a la misma edad; atrás quedan aquellas frases como «yo educo a mis hijos de la misma forma, ¡a los dos por igual» que tanto escuchábamos cuando éramos pequeños: cada persona es diferente y debe recibir una educación distinta porque no a todos nos gusta lo mismo, ¿verdad?. Pues eso. Seguramente no existe una solución mágica para definir que puede ver en la televisión mi hijo de 10 años, a que juegos debería jugar o si esa película familiar de +12 es apta para él, pero si creo que la comodidad del límite en la edad nos perjudica a todos más de lo que imaginamos.

Sé que existen cuentas parentales para controlar las acciones de nuestros pequeños, que los límites de edad están en todos los ámbitos de nuestra vida – o ya no os acordáis de la alegría de los 18 básicamente para sacaros el carné de conducir – , pero quizás la posibilidad del agrupamiento por capacidad no deba aplicarse exclusivamente en el sector educativo y sí en condiciones más cercanas del día a día de nuestros hijos. Seguramente, nos ahorraría artículos como este que ya sería toda una alegría…

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6 Comentarios

  • Responder
    Maribel Martínez
    17 marzo, 2015 at 5:48 pm

    Schummi, totalmente de acuerdo contigo. Trasladado este tema al ámbito escolar, jamás entenderé porqué agrupan a los niños por edad, en vez de por nivel madurativo. Léase cualquier artículo sobre ‘inteligencias múltiples’ y sistemas educativos basados en ello.
    Un besico!!

    • Responder
      Schummi
      18 marzo, 2015 at 10:11 am

      ¡Totalmente de acuerdo, Maribel! ¡Otro para ti!

  • Responder
    Elisabet Jiménez
    17 marzo, 2015 at 9:55 pm

    Muy bueno Schummi, estoy estudiando magisterio y se nos presenta este tema constantemente. Estoy de acuerdo contigo en que no podemos educar a dos niños por igual porque no lo son, sus necesidades son diferentes y su forma de aprender también. Por eso también estoy de acuerdo con Mabel.
    Pienso que es bueno que haya una edad establecida para películas, series, programas… pero no pienso que se deba cumplir estrictamente, yo me lo tomaría como una sugerencia, información para los padres, para que se puedan imaginar más o menos el contenido y les ayude a la decisión de dejarles ver, leer, escuchar… a sus hijos.

    ¡Espero el próximo!

    • Responder
      Schummi
      18 marzo, 2015 at 10:23 am

      Exacto, Eli. La clave creo que reside en eso, en tomar el mínimo de edad como una sugerencia, como una recomendación como bien dices y, a partir de ahí, diálogo y seguimiento. ¡Gracias por comentar!

  • Responder
    Celia
    17 marzo, 2015 at 10:09 pm

    Para mí que la edad es orientativa y cada padre sabrá en su sistema de valores y según el nivel madura tuvo de su hijo si convienen o no ciertos contenidos. Es más, me parece mucho más básico estar, acompañar, explicar y resolver dudas ante las preguntas que puedan hacer los hijos que tener un programa de control parental estricto. Que también, si es necesario. Pero al final los contenidos prohibidos se pueden conseguir y se hacen atractivos, lo mejor es que puedan tener visión crítica y constructiva.

    • Responder
      Schummi
      18 marzo, 2015 at 10:34 am

      Importantísimo lo que comentas, Celia. Acompañar, explicar, resolver; en definitiva, orientar y trasladarles la sensación de que en la vida se necesita espíritu crítico para afrontar los problemas y las frustaciones. ¡Gracias por comentar!

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