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10 cosas que tu suegra criticará de tu maternidad

¡Con la suegra hemos topado! O con tu madre, tu cuñada o tu hermana, no es terreno exclusivo de suegras. De hecho, las hay del todo encantadoras, doy fe. Es posible que sea algún abuelo o cuñado, pero francamente, es menos probable, normalmente la opinión sobre lo mal que estás criando a tu hijo viene de mano de otras mujeres, sean madres o no, que lo de opinar es cuestión de instinto y uno no necesita experiencia alguna para andar diciendo a los demás cómo deberían manejar su vida.

Y es que como comentaba en mi primer artículo para Bloggers and Family, en cuestiones de embarazo y crianza todos tienen opinión, y lo que es peor, creen que tienen razón y que tienen vela en el entierro (de tu maternidad). Siempre me ha sorprendido la ligereza con la que damos opiniones y consejos (sí, me incluyo porque quién esté libre de pecado que lo diga).

Recuerdo cuando fui muy ufana y orgullosa con mis mellizos a mi primera sesión de postparto dispuesta a aprender mucho sobre la maternidad y muy contenta porque por fin había podido salir yo sola con los dos bebés y sin que se me cayera el mundo encima (como todo el mundo predecía). Mi sorpresa fue darme cuenta que aquello no iba de clases de cuidar al bebé (un poco también), si no más bien de desahogarse las unas unas con las otras sobre los comentarios y las perrerías de los familiares: ninguna estaba satisfecha con la falta de comprensión que tenían a su alrededor. No importaba mucho si una era de Carlos González o de Estivill, si era proclive a la teta o al biberón. La cuestión era que hicieras lo que que hicieras estaba mal. Y ahora que tengo varios amigos con recién nacidos, vamos a hacer un repaso de las típicas frases de reproche que te encontrarás, sobre todo cuando son bebés, pero no solo:

1. Siempre es demasiado… Demasiada ropa, demasiada siesta, demasiada temperatura del baño, demasiado pronto para dar frutas o cereales…

2. O demasiado poco… Va poco abrigado, este niño tiene frío, este niño aún tiene sueño, y, mi favorita, ¡ESTE NIÑO TIENE HAMBRE! (Esta última frase dicha con tono perentorio y de bronca mientras te miran mal por “mala madre”, “pobrecito mío”).

3. Si el niño toma pecho a demanda… Tu leche es poca y de mala calidad, que la leche en polvo tiene suplementos y además tu vas muy cansada para dar la leche necesaria. Y es que eso de dar el pecho a demanda es muy esclavo, hay que ver, desde tan bebé y el niño ya te domina, que no puedes hacer nada sin sacarte la teta fuera, que si le dieras biberón te podríamos ayudar más…

4. Si el niño toma biberón… No importan los motivos, pero estás haciendo un flaco favor a tu hijo, que no de las ni la protección ni el amor que se merece y encima es por puro egoísmo y comodidad, que hay que ver estas mujeres de hoy en día que no quieren que se les desfigure el pecho.

5. Que eres partidaria de que el niño duerma todo lo que necesite y no despertarle… Pues eres una floja, de nuevo el niño te domina, si le despiertas no pasa nada, total yo quiero verlo y para un rato que vengo a tenerlo en brazos no quiero que el niño esté dormido… “Uy, mira, ya se ha despertado”, te dicen mientras cogen al niño en volandas porque ha abierto la boca en un bostezo dentro de su plácido sueño. Y si al contrario, eres un alma libre que adapta los horarios de tu hijo al tuyo propio, eres una desconsiderada con el niño.

6. Pero eso sí, tú no cojas tanto al niño que lo malcrías. Que en tu casa hay un ir y venir de gente todo el día y despiertan aposta al bebé y se lo pasan de mano en mano (pobre de él que llore por el estrés de tanto trajín que luego resultará que está “enmadrado”). Pero tú no, tú no  puedes coger a tu hijo en brazos y dormirlo en tu regazo (sacrilegio) y mucho menos en tu pecho (horror, te usa de chupete) y aún menos echarte una siesta con tu hijo encima porque eso está muy feo, oiga. Que se malcría. Al niño hay que dejarlo todo el día en la cuna, y de la cuna a la hamaca, y de la hamaca al cochecito de paseo, y luego a la minicuna y vuelta a empezar.

7. Como llore el niño (que llorará, claro), lo tienes claro: “no lo cojas, ¡déjalo que llore!“… Dos milisegundos después, “cógelo, pobrecito, que tiene cólicos“. Sigue llorando… “Eso es que tiene hambre, ¿le preparo un biberón? Porque si le acabas de dar el pecho está claro que sigue con hambre“… Sigue llorando, “¿le has cambiado el pañal? ¿Sí? Seguro que no, voy a ver“… En realidad, importa poco lo que digas, te justificarás en vano. 

8. ¿El niño no debería ya – pon aquí la acción que quieras y un par o tres de meses antes de lo que suele ser habitual -?… Resulta que su hijo (la memoria juega muy malas pasadas) tuvo los primero dientes al mes y medio de nacer, dormía del tirón toda la noche en una habitación a parte desde el segundo mes, comía de todo a los tres, andaba a los cinco y hablaba a los nueve con una palabrerío que ni la RAE. Tú te explicas, que no, que cada niño tiene su ritmo, que a ti te parece todo normal (y no te atreves a decir “según lo que he leído” porque te dirán que “no todo se aprende en los libros, qué sabrás tú“). Pero no te escuchan, siguen. Tú pasas al argumento, “la pediatra me ha dicho“… que suele ser un argumento de peso, pero ni con esas. Ellos R que R. Y claro, como acabas por hacer oídos sordos, empieza una especie de letanía de ejemplos de la vecina del cuarto, la hija de la vecina no sé qué que tuvo un hijo el año pasado, el niño que vieron en la panadería del otro día y no sé cuántos niños más que son superdotados y el tuyo claramente tiene algún problema.

9. ¿Cómo vas a…? Cómo vas a ponerle esa camiseta tan fea y arrugada. Esos calcetines tan pequeños. Ese pañal que no es de marca. Dejar a tu hijo jugar en la arena de la playa con lo sucia que está. Dejarlo desnudo la orilla del mar con la de depravados que hay. Ponerlo a dormir ahora que llegamos de visita…

10. Es que estos niños de hoy en día… Y esta es también una frase para iniciar una disertación que tiene como objetivo final hacerte ver que tu hijo es demasiado movido, desobediente, chillón, respondón, consentido, maleducado… Vamos, que el niño de un año no aguanta más de 15 minutos sentado y callado en un restaurante, ¡hay que ver!, ni da besos a diestro y a siniestro a todas las señoras que se le plantan delante por la calle.

ADVERTENCIA A PADRES GEMELARES: Todos estos puntos son válidos para los gemelos pero… ¡Multiplicados por dos! Curiosamente, la gente no sólo se dedicará a mirarte con compasión “cómo lo haces” al mismo tiempo que te critican o autojustifican tu mal hacer con un “pobrecita, no llega a todo”, si no que además de comparar constantemente los avances (o no) de tus múltiples, ¡las opiniones para uno y para otro pueden ser diametralmente opuestas y en cuestión de segundos! Imaginemos que tus gemelos de un año miden más o menos igual, pesan más o menos igual, evolucionan más o menos igual y van vestidos más o menos igual… La cosa puede ser tal que así:

– Opinador: Uy, Fulanito va muy abrigado, se va a resfriar de tanto sudar.

– Tú: es que el niño estaba frío y está algo resfriado. He preferido taparle.

– Opinador: Cómo no va a resfriarse si siempre  le llevas tan destapado, tienes que abrigarle más. Y darle más fruta.

– Tú: Si Fulanito precisamente como mucha fruta, le encanta la naranja y la manzana.

– Opinador: Uy, no, deberías darle pera. Mira Menganito que bien que no se resfría, eso es porque come mucha pera.

– Tú: en realidad, Meganito no come demasiada fruta, no consigo que le guste.

– Opinador: Pues tienes que darle de todo. La naranja y la manzana tienen mucha vitamina C. A ver si te va a resfriar también que este niño va muy poco abrigado.

Y así hasta el infinito. Cuando tienes dos niños de la misma edad las comparaciones son odiosas: de su talla, peso, carácter, si son o no enfermizos, de su comportamiento… Me canso de pedir que no los comparen, que cada cuál es distinto, que de hecho si algo he aprendido siendo madre de gemelos es que cada niño es un mundo y tiene sus gustos, evoluciona de un modo distinto y lo que vale para uno no vale para el otro. Por eso los padres puede que tomen a veces decisiones que los demás no comparten o entienden. Pero, ¿quién conoce mejor a su hijo? ¿El padre o el libreopinador?

Como decía al principio. Me sorprende tanta soltura a la hora de opinar de los demás. ¿No sería más fácil preguntar y escuchar? Quizá las actuaciones han sido pensadas y tienen motivos, aunque no los compartas. ¿Y si respetáramos más? ¿Y si acompañáramos y diéramos nuestra opinión cuando nos la piden o por lo menos sin juzgar? Yo entiendo que las abuelas (sean madres o suegras) quieren participar, sentirse implicadas, que antiguamente tenían un papel más preponderante que el que en muchas ocasiones les damos hoy día, que quieren sentirse útiles y sienten que tienen una obligación para con sus nietos. Lo entiendo, de verdad, pero no dejo de sorprenderme de la falta de sensibilidad hacia madres recientes que están intentando hacerlo lo mejor que pueden. Total, como dice mi madre siempre,hagas lo que hagas estará mal”. Así que… Carpe Diem

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7 Comentarios

  • Responder
    Paris
    23 marzo, 2015 at 1:13 pm

    jajaja muy bueno Celia, y cuanta razón, siempre hay alguien que estará descontento con lo que tu hagas o digas. Y quien mejor que tú para saber lo que tus hijos necesitan ?además que tu tienes más experiencia porque en el pack de tu maternidad llegaron 2 y no uno, así que a opiniones necias…ya sabes como sigue;)
    Un abrazo!

    • Responder
      Cèlia Ramón
      23 marzo, 2015 at 4:49 pm

      Toda la razón, Paris. Muchas veces ni siquiera es que las palabras sean necias, es que son excesivas y constantes y curiosamente rara vez son para dar la razón.

  • Responder
    Rosa (Aprendiendo a ser Madre)
    24 marzo, 2015 at 7:26 am

    jajajaja y si así pasa (no todas pero si) con mi suegra aunque llevo una buena relación hay dos cosas que jamás voy a entender, cada vez que voy a su casa insiste en que Angel no come bien, pero lo que siempre le ofrece es sopa con pollo aunque el come perfecto ya todo (bueno menos picoso) en casa yo rara vez hago doble platillo.
    Y la otra desde que entro a la escuela ellos dicen que por fin ya habla, pero si ha sido un periquito todo el tiempo digo vamos hay palabras que no dice bien pero solo tiene 3 años
    en fin que con las suegras siempre hay algo

    • Responder
      Cèlia Ramón
      24 marzo, 2015 at 8:23 am

      “Con las suegras siempre hay algo”, me parece un resumen perfecto. Y es que supongo que somos todo diferentes. La mía también se empeña en que uno de los mellizos no come. Claro que eso es después de que les traiga la “merienda” consistente en un plátano, un Donuts, uno (o dos) huevos de chocolate y alguna chichería más. Sin contar la punta de la barra de pan que se ha comido un cuarto de hora antes de la cena “porque eso no cuenta”. En fin… Gracias por comentar 🙂

  • Responder
    Paloma
    2 marzo, 2016 at 9:52 am

    Jajajaj Buenísimo! No tiene desperdicio!!! Yo no veo a mi suegra pero es un fiel reflejo de alguien mucho más cercano jajajaja y cómo lo has clavado! Si es que es tan difícil acertar… Yo tengo tres y no me he librado, ni me libro, con ninguno 😉 He pasado un rato fantástico leyéndote, muchas gracias!

  • Responder
    Daniela
    16 mayo, 2017 at 8:36 pm

    porq??,porq no respetan!! me da desesperacion, mi mama no se mete, mi mama solo brinda consejos y deja en mi tomar las decisions pero no impone nada, pero la familia de mi esposo, se entrometen, me quitan a mi bebe de los brazos si llora o se quejan q el agua esta muy caliente, q no l he cambiado de panal , que tiene hambre…. a veces me dan ganitas de decirles sus buenas verdades jaja

    • Responder
      Celia Ramón
      16 mayo, 2017 at 8:38 pm

      Supongo que lo hacen con la mejor de sus intenciones… Eso quiero pensar…

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