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El peso de mamá

el peso de mamá

Mamá tiene un peso. Es el suyo. La queremos así porque es la mejor mamá del mundo. La más guapa. La que lee mejor los cuentos, la que cura con besos… Pero mamá tiene un secreto, no puede salir en las fotos, porque es gorda, porque es vieja… Es lo que tiene ser madre avanzada la treintena y vivir en la parte occidental del mundo, tan desarrollada ella y con sus cánones de belleza y de lo correcto y lo incorrecto tan bien establecidos.

Mamá tiene un peso. Es el suyo. La queremos así porque es la mejor mamá del mundo. La más guapa. La que lee mejor los cuentos… Así hablan mis hijos a sus seis años y me quieren por encima de todos y de todo por mucho que, como ellos mismos dicen, tenga “un poco de barrigota” y el “culo con arrugas” (que no sé si es por la celulitis, las estrías o porque acababa de salir de la ducha cuando lo dijeron y a ellos les hace mucha gracia lo de salir con dedos arrugados del agua… No me atreví a preguntar). Y para casi todos los hijos que conozco su mamá es la más guapa y la mejor.

Y sin embargo… Las madres se esconden en las fotos, se ponen los niños a cuestas y asoman solo la cabeza, las hace ellas por no salir en los álbumes de familia “con esas pintas“. Piensan en un tormentoso silencio: “es que estoy muy gorda“, “me sobra barriga“, o culo, o las tetas no son lo que eran… Que cuando llegas a la cuarentena, la edad pesa, mucho, las patas de gallo pesan, más, las estrías, la celulitis, la talla XL… Las madres se dicen cosas feas aunque sean bellas. Y se lo dicen tristes, y se lo dicen a sí mismas prácticamente mujeres de todas las tallas y edades.

Hablo por mí: Hola, soy Celia y soy gorda, ¡y voy a cumplir 40, horror! En plan confesión de madres anónimas. Y digo “soy” porque independientemente de si es verdad o no que tengo sobrepeso (que lo tengo), es una circunstancia que es continua y que pesa en mi día a día y en cómo me relaciono con el entorno. Con casi 40 años, madre de unos gemelos que están guapos, sanos, fuertes y que son felices como perdices, habiendo gestado dos personas a la vez, amamantado, cuidado y criado sin dejar de progresar en mi carrera laboral, estudiando, esforzándome por seguir siendo una mujer y amante para mi pareja más allá de “madre”… Con mis 40 años y todos estos logros que me definen como persona… Sigo fustigándome frente al espejo porque no soy “como debería (obviamente como una chavala de 20 años de carnes prietas, pechos insolentes, piernas torneadas y un largo etcétera que nunca he sido). Sigo llorando por dentro el primer día de playa ante la tragedia del bikini… ¡Y horror, ha llegado el momento en que me he comprado un bañador entero! Sigo a dieta eterna y mientras los demás comen pasta yo me como mi ensalada. Yo cumplo con el cupo de verduras y ensaladas de mi casa. Me enfado cuando caigo y pico una patata frita o una oliva o un trozo de mi tarta de cumpleaños. Y no acabo de disfrutar de las palomitas del cine (ese que vemos cada año bisiesto) porque cada delicioso bocado me produce una culpabilidad horrible.

Yo, como casi todas, me sé la teoría. Es más, la defiendo, la pregono: somos guapas, no somos superwomans, ni ganas, quiero que mis hijos crezcan con un modelo de belleza sano, quiero que mis hijos me vean comer de todo sin traumas porque no quiero que hereden el trauma, quiero que no sean de esos que discriminan a los demás por su peso o su guapura y que cuando se enamoren lo hagan independientemente de los kilos de más o de menos… Pero seamos francas, de la teoría a la práctica…

Así que voy con la segunda confesión: hola, soy madre y mañana, justo mañana, cumplo 40 años. Y en este blog sagrado de bloggers y familias declaro mis buenos propósitos como mujer y como madre para los próximos 40: 

  • Voy a ser una cuarentañera, y a mucha honra. Y digo cuarentañera porque los cuarenta son los nuevos treinta y porque cuarentona suena a rancio, a mujer escondida en los cojines del tresillo de su casa y a comentario machista para mujeres que están dejando de ser deseables. Quizá son paranoias mías, quizá es un tontuna que me ha cogido para no admitir que paso al 4. Pero oye, que cuarentañera tiene para mí un espíritu más alegre y quiero vivir mis 40 en toda su plenitud. 
  • Este verano que asoma voy a lucir mis lorzas con toda la dignidad de que sea capaz (que lo de la aceptación es un trabajo más largo y estamos en ello, pero me temo que no va a ser en unas pocas semanas).
  • Con lorzas o sin ellas, pienso disfrutar sin culpabilidad de mi pastel de cumpleaños, el vino del brindis, el aperitivo, la primera horchata que me tome y las tapas que algún día de estos caiga en una reunión con amigos.
  • No voy a esconderme en las fotos. Porque las madres existimos, estamos ahí, no somos transparentes ni algo etéreo o mágico. Quiero que en el futuro tengan imágenes para recordarme del mismo modo que yo miro ahora sus fotos de bebé y siento una dulce melancolía. Del mismo modo en que disfruto mirando las fotos de mi madre o mi abuela. Y para certificarlo, os ilustro este post con uno de los pocos selfies en familia que me he hecho en los últimos meses. Sí, no se me ve mi figura estupenda… Tiempo al tiempo… Roma no se hizo en un día 😉
  • Voy a esforzarme por transmitirles un modelo de belleza saludable a mis hijos,  por comer bien, como ya lo hago, de hecho, y hacer deporte, algo más, por pura salud, pero si debo renunciar a comer como una persona normal en la mesa de los domingos, o a compartir un plato de spaguetti con mis hijos, porque es lo que saben cocinar y lo han hecho con todo su amor para sus padres, pues tendré que saludar a mis lorzas unas mañanas más. Porque sobre todo no quiero que mis hijos crezcan pensando que mamá ha de comer diferente, o fustigarse, o llorar, o tener cara de acelga para “estar guapa”. No quiero que su modelo de belleza se base en pesos y tallas y centímetros o formas, lo que quiero es que no pierdan esa mirada infantil que les hace ver guapos a las personas que quieren, a las que son amables, las que ríen, las que disfrutan, las que juegan. En realidad, somos los adultos los tontos, los que hemos perdido la perspectiva de lo que es ser bello de verdad.
  • Voy a ser una cuarentañera, madre, esposa, amiga, amante, compañera, trabajadora, estudiante, lectora, bailarina y unas cuantas cosas más, y a mucha honra. Y después, seré cincuentañera, sesentañera y así hasta el final: que la juventud no decaiga en el espíritu aunque lo hagan las carnes. Porque uno siempre está a tiempo de enamorarse de la vida como un adolescente, de ilusionarse con nuevos proyectos, amores, hijos, experiencias, descubrimientos, estudios, libros, lo que sea… Vamos, que el propósito en realidad es seguir enamorándome de la vida y disfrutarla en cada etapa con la sonrisa puesta. 

Las madres pesan. Mucho. Las madres pesan y en realidad poco tiene que ver con su peso, su talla, sus medidas o con que sean más o menos guapas. Con que sean veinte, treinta o cuarentañeras.  Pesan, pequeñas o grandes, las madres pesan con sus palabras, sus gestos, sus besos, sus abrazos… Y pesan con sus malos humos, con sus respuestas bruscas, silencios o gestos hoscos. Mejor la primera opción, ¿verdad? ¿Y vosotras, pesáis? 

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21 Comentarios

  • Responder
    Lucía T.R.
    18 mayo, 2016 at 7:31 am

    Celia ¡que me hundes! Que yo no he usado bikini ni de niña ¡siempre bañador! A mí me encanta poner el curvy cuerpo en las fotos, mi problema es que mi marido se niega a hacerlas, con lo cual, ya veo que por un motivo o por otro todas estamos ausentes de esos recuerdos familiares. Me ha encantado leer tu experiencia, me siento identificada con el tema de las “comidas diferentes” y las privaciones, pero lo has contado de una forma optimista y alentadora.

    • Responder
      Celia Ramón
      18 mayo, 2016 at 12:41 pm

      La verdad que lo del bañador es psicológico porque los hay de bien bonitos y no tienen nada de malo. Lo que tenemos es mucha tontería. Aunque a ti te admiro porque realmente eres una mamá curvy guapa y espectacular, que sabe sacarse provecho y que luce la sonrisa allá donde va. No tengo duda que seguirás igual, sólo nos falta salir más en la fotos 😀

  • Responder
    Ana Fernández
    18 mayo, 2016 at 7:57 am

    Verdad verdadera, da igual que tengas 40 , 30 o 20. Incluso embarazada (como es mi caso) tienes que cumplir con unos cánones y aunque como tú me sé la teoría, otra cosa es cuando nos ponemos a solas delante del espejo. Pero este año la operación bikini va a ser mental, de cambio de actitud y de llenarse la mente sólo con lo que nos dicen los que nos quieren. Qué gusto da leerte. Besos

    • Responder
      Celia Ramón
      18 mayo, 2016 at 12:43 pm

      Muchísimas gracias por tu comentario, Ana, me emociona saber que os gusta leer lo que comparto. La operación bikini, como leí hace poco en algún meme de Facebook, es cuestión de: 1. Ponerse el bikini. Y 2. plantarse en la playa. Sin más. Espero de veras que entre todas consigamos disfrutar más de nuestros cuerpos, que son nuestros, querernos y lucirnos. ¡Porque lo valemos!

  • Responder
    yaiza
    18 mayo, 2016 at 3:54 pm

    Genial como toda tu…y tienes un peso claro que si, un peso muy importante por lo buena persona que eres.

    Te voy a dar yo “gorda y vieja” !! eres curvi y cuarentañera y muy alegre, optimista …quieres más?? 🙂 🙂 .

    Yo ya paso un año de la tremenda cifra de lso 40 y te diré que todo sigue igual ;).

    • Responder
      Celia Ramón Wyser
      18 mayo, 2016 at 7:53 pm

      Muchas gracias, Yaiza, no hay nada como que te suban la moral! Te tomo la palabra, los 40 van a ser geniales en 3, 2, …

  • Responder
    Sara
    18 mayo, 2016 at 8:27 pm

    Gracias por compartir tus pensamientos,porque me has contado lo que yo me digo al espejo todos los días. Espero también poder tener esos propósitos.

    • Responder
      Celia Ramón
      20 mayo, 2016 at 10:51 am

      Gracias Sara, espero que los propósitos te los puedas agenciar y que el año que viene podamos decir que nos queremos y respetamos más.

  • Responder
    Loly Cabello
    18 mayo, 2016 at 8:57 pm

    El peso de mamá… el peso de mamá es muy grande, sobretodo el peso de todo lo que nos imponemos!!! Que somos muy pesadas con nosotras mismas…el peso que llevamos de todas nuestras listas de deberíamos, tendría que…
    Ahora que soy mamá me doy cuenta de todo lo que somos capaces de hacer…y somos muy grandes, increíbles, nosotras, vosotras, ellas…
    Y aún así seguimos juzgándonos ante el espejo…
    Me encantan tus propósitos, me encanta tu manera de enamorarte de la vida y de enamorar a los demás, me encantan tus palabras…Feliz 40 años! Y que sigas siendo tan especial.

    • Responder
      Celia Ramón
      20 mayo, 2016 at 10:50 am

      Muchas gracias Loly, tienes mucha razón cuando dices que somos muy pesadas con nosotras mismas cuando en realidad tenemos tanto por lo que queremos!!! Me encanta que te encante 🙂

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    18 mayo, 2016 at 9:05 pm

    El traje de baño entero favorece una barbaridad. Hasta a las delgadas jejeje. Totalmente de acuerdo, hay que superar traumas y quererse, previa aceptación. Por supuesto comer sano, que nunca lo hacemos suficientemente creo yo, y hacer deporte. Pero si la genética está ahí… Yo tengo suerte y no, no voy a decir que como lo que quiero y estoy delgada jajaja. Como lo que quiero y no tengo complejo que es mucho mejor. De hecho mi problema es que creo que me veo mejor de la realidad jajaja. Soy grande pero proporcionada pero en el embarazo me convertí en una foca monje. Por no cuidarme. Casi me recuperé al año y pico pero caí de nuevo y cogí kilillos veraniegos. Y ahora estoy entrando en mi ropa preembarazo, que es de hace más de 3 años y ya creo que ni se lleva. Pero, y la ilusión que me hace. Jajaja.
    Nos quieren por otras cosas así que a mirar todo lo bueno que tenemos y las estrías y lorzas, de reojo como mucho. 😜

    • Responder
      Celia Ramón
      20 mayo, 2016 at 10:48 am

      Qué grande tu filosofía! Viva la ropa de hace 3 años! No dicen que todo vuelve? 😉 En fin, que sin caer en problemas de salud ni inmovilismo, más vale que nos queramos mucho mucho y disfrutemos de todo lo que tenemos que es mucho!

  • Responder
    Maria
    19 mayo, 2016 at 10:13 am

    Yo peso..si..y ademas cumplire 50 este año…mis peques( 2 tb) cumplen 7….y bueno…lo llevo como puedo…hay dias que pienso que que me quiten lo bailao y otros que me da la llorera…pero siempre palante!!

    • Responder
      Celia Ramón
      20 mayo, 2016 at 10:46 am

      Pues que te quiten lo bailao María, y nada de lloreras. O sí, pero de esas que luego te quedas tan a gusto con el desahogo que ya todas las malas vibraciones se han ido por el desagüe. Seguro que eres una cincuentañera estupenda!!!

  • Responder
    Norgwinid
    21 mayo, 2016 at 12:37 pm

    Yo tengo 38 años, dos niñas de cuatro años y 20 meses. Soy, lo que se conoce, como una mamá “añeja”, término que detesto profundamente y que han llegado a emplear hasta ecógrafas y matronas… Mi último embarazo me ha dejado un vientre flácido y unos pechos inexistentes (tras una lactancia de más de año y medio, también hay que decirlo!) y yo me pregunto: ¿le importa a alguien que yo me ponga o me deje de poner bikini este verano? No. Pues a mi, menos… aunque como bien dices, luego una se pone delante el espejo y los pelos (que no se ha podido depilar) se le ponen como escarpias!!!
    Enhorabuena por el post!

    • Responder
      Celia Ramón Wyser
      24 mayo, 2016 at 5:13 am

      Ay, que se me había quedado tu comentario sin respuesta y me ha hecho mucha gracia: ese es el espíritu, sí señora, en plan Alaska “yo soy así y así seguiré”! Si es que a nuestro cuerpo le pedimos demasiado. 2 embarazos que han acabado bien, lactancia prolongada y mucho amor, eso es lo que cuenta!!

  • Responder
    Sara
    15 junio, 2016 at 1:19 am

    Qué identificada me he sentido! Jamás he sido delgada y me he pasado media vida, incluyendo la infancia, a dieta. Cuando más a gusto he comido ha sido en mis dos embarazos porque, oh milagros del metabolismo, durante el embarazo a mí me da por adelgazar comiendo. Tengo celulitis, arañas y un vientre flácido colgando sobre una doble cicatriz. No me gusta lo que veo en el espejo, pero mis hijas me dicen que soy guapa (y blandita) y mi marido que estoy buena. ¿No son ésas las opiniones que deberían importarme?
    Felices cuarenta!

  • Responder
    ¿Es delito ser mujer antes que madre? - BAF
    29 junio, 2016 at 6:02 am

    […] con la teta afuera por la lactancia, o con unos biberones que no nos ayudan a recuperar la figura. Con mayor peso, estrías del embarazo, manchas en la piel, algunos kilos de más, perdiendo el cabello, con ojeras […]

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    Educamos a las personas del futuro - BAF
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    […] escuchan durante años las quejas de la madre, la tía, la amiga, la prima, sobre su cuerpo y las alabanzas a quien hace dieta y se comenta siempre lo guapa, lo bien o lo feliz que está alguien cuando ha perdido unos […]

  • Responder
    Wilson
    18 agosto, 2016 at 4:55 pm

    Si que es un cambio necesario. Para comentárselo a mi querida.
    Desde la llegada de la niña, se esconde un poco, jejeje tiene un peso.
    Gracias por el mensaje

  • Responder
    Tus hijos no te ven gorda - Mama curvy
    24 mayo, 2017 at 4:21 am

    […] estéticas y de peso, si les preguntáis por un rasgo que os defina no van a centrarse en el peso de mamá. ¡Probad y […]

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