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Sobreprotegida de niña. Adulta insegura

sobreprotegida de niña

Si algo había tenido claro toda mi vida, es que no quería repetir ciertos patrones de educación con mis hijas. ¡Ja! ¡Ilusa de mí! Antes de nada debo confesar algo: fui una niña sobreprotegida y a la que pusieron unos listones tan altos que nunca en la vida he conseguido superarlos. Después de muchos años de terapia he comprendido que no me ha jodido fastidiado la vida a posta, que simplemente quiso que yo tuviera la vida que él no tuvo. Y he ahí el quid de la cuestión.

La vida que él no tuvo, era SU vida, no la mía. Y por eso me pasé años perjurando que el día que fuera madre yo nunca haría lo mismo que él hizo. Especifico: no haría parte de lo que él hizo. Porque hay muchas cosas que sí voy a repetir ya que creo que me fueron bastante bien. Lo malo es que falló en dos de las partes que más han marcado mi personalidad y me han dejado con una autoestima a ras de suelo. Y esa son las dos cosas a las que les tenía más miedo.

Yo nunca fui lo suficientemente buena: podía sacar mejores notas, podía correr más, podía estudiar algo mejor, podía ser mejor trabajadora y, la última gota que colmó el vaso, podría ser mejor madre. Si hay algo que me ha marcado (negativamente) en esta vida es que mi padre me dijera “yo como madre, te suspendería” estando en la cama del hospital horas después de haber nacido las mellizas. Esas palabras y, por encima de todo, el tono, me atravesaron el corazón y se incrustaron en lo más profundo de mi interior.

Por eso no les exijo a mis hijas en nada. No tienen que ser las primeras de la clase (sólo reclamo que se esfuercen), no tienen que ser las que más corran (sólo que participen), me dará igual lo que estudien (lo volvemos a hablar dentro de unos años) y les deseo lo mejor en sus trabajos porque seguramente harán algo de lo que yo no tendré ni la más remota idea, lo que significa que no tendré ningún derecho a opinar o decir que yo lo haría mejor (que era lo que escuchaba yo constantemente). Mi listón está muy abajo. Yo sólo quiero que hagan lo que les guste y que sean felices. Eso sí, no significa que no sea exigente en otras muchas cosas. Soy de las que cree en las normas, en la educación básica, en que por muy enfadada que estés no tienes derecho a faltarle el respeto a nadie y seré de las que marcará una hora de llegada a casa hasta que tengan edad para ser responsables, la que tiene claro que con 12 años no se tiene edad para salir cada día y con 13 no toca salir de noche.

Pero llegó el cole, y los problemas en el cole con los compañeros, y los problemas con las amigas del alma y llegó la rotura de mi promesa. Hace poco me di cuenta de que me inmiscuía demasiado en los problemas de mi hija mayor y me vine abajo. Porque yo no tengo que vivir su vida por ella, ni quiero que esté sobreprotegida de niña, como lo estuve yo. Yo tengo la obligación de darle las herramientas necesarias para que ella la viva. Tengo que enseñarle que estaré a su lado pase lo que pase y haga lo que haga. Pero que la única persona que tiene que tomar decisiones y solucionar sus problemas (estamos hablando de los problemas normales en niños de su edad) es ella, no su madre.

Darme cuenta de ello para mí fue como una bofetada de realidad tan grande que me está costando volver a equilibrarme. Porque yo sé qué es que vivan por ti y las consecuencias que tiene. Porque sé que cuando tu padre hace todo por ti para que no sufras o, simplemente, para facilitarte la vida, el único mensaje que recoge tu cerebro es el de “yo no soy capaz de hacerlo”. Y lo que empiezan siendo pequeñas cosas de niños, se convierte en un miedo atroz a cualquier cambio, a cualquier nuevo proyecto, a cualquier pieza que quieras cambiar del puzzle de tu vida. Y yo no quiero que mis hijas sean así. No quiero que crean que no pueden. No quiero ser la causante de que el día de mañana tengan las crisis de ansiedad que tiene su madre por culpa del pánico que la paraliza.

Así es que he decidido parar, respirar y dar un paso atrás. Sé que aún estoy a tiempo de corregir mi error y espero no haber causado grandes daños. Espero que el día de mañana mi hija no me vea como yo veo a mi padre. Prometo poner todo lo necesario de mi parte para, por fin, dejar de repetir patrones dañinos. Sólo espero conseguirlo.

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13 Comentarios

  • Responder
    Cris
    15 junio, 2016 at 6:09 am

    Te abrazo. Compartimos muuuucho. ❤ ya hablaremos frente a frente con un buen café ❤

  • Responder
    B&F
    15 junio, 2016 at 8:14 am

    Ay mi niña, necesitamos ese café. Ya sabes que te estoy esperando con los brazos abiertos!

  • Responder
    Celia
    15 junio, 2016 at 12:32 pm

    Qué bonito post. Tras el cual tengo que decirte varias cosas: no te fustigues, lo haces bien, no perfecto, pero bien. Y seguro que te echarán cosas en cara, otras, es normal, ley de vida, porque no eres perfecta. Y eso también está bien asumirlo y enseñarlo.
    No entiendo a qué llamas sobreprotección de tu padre. Por lo que explicas era muy exigente y perfeccionista, quizá de los que hacen las cosas por ti para que tú no te canses ni molestes ni disgustes. Pero para mí la sobreprotección sería más bien decirte en todo momento que eres perfecta, la mejor, la que lo merece todo por existir, la que no puedes llorar ni arañarse con la vida… Quizá la entiendo mal… En cualquier caso, es genial que hayas detectado algo que no te gusta, que tengas el Coraje de rectificar y que además lo admitas y te preocupe. Así que vuelvo al principio: lo eras haciendo bien!!!

    • Responder
      B&F
      23 junio, 2016 at 12:00 pm

      Muchísimas gracias por tus palabras Celia, no creo en la perfección así que me alegra ser imperfecta. Lo de sobreproteger es hacerlo todo por mi, allanarme tantísimo la vida que cualquier dificultad o decisión que deba tomar supone acabar con una crisis de ansiedad. Algún día lo contaré tal cual lo he vivido.
      Besos mil!

  • Responder
    Lucía T.R.
    15 junio, 2016 at 1:50 pm

    Oye ¿cuántos hijos tenía tu padre que era tan experto juzgando crianzas ajenas? A mí es que mi hija única ya me sobrepasa, de ahí que no nos animemos a ir a por el siguiente. Pero vamos, que si alguien me llega a decir eso recién parida… oyoyoy, retirarle la palabra sería lo menos que le haría.

    • Responder
      B&F
      23 junio, 2016 at 12:02 pm

      Mi padre sólo me tiene a mí. Y por lo que sé nunca quisieron tener más hijos (no tengo muy claro el por qué) así que experiencia poca.

      Y no le retiro la palabra porque soy una cobarde.

  • Responder
    Primeriza en Apuros
    16 junio, 2016 at 8:51 pm

    Ufff… eso de exigir tanto creo que va en el ADN de los padres nacidos en los 50’s. “Papá he sacado un 7 en Inglés!” “¿Un 7? El único trabajo que tienes es estudiar, deberías sacar un 10”. Y así te contaría mil. Él es así y sé que lo hacía para sacar lo mejor de mí. Aún sabiéndolo, era duro. Pero tengo una relación muy buena y especial co él, le adoro. Ahora bien, pienso como tu, no quiero repetir esos patrones que me hicieron sentir en su día tan incapaz e inmóvil. A mis hijos solo les pediré que R E S P E T E N a todo el mundo y sean muy felices. Su vida, es suya desde el primer aliento y así debe ser. Un beso bonita! Me ha encantado que te abrieras así.

    • Responder
      B&F
      23 junio, 2016 at 12:07 pm

      Uy, esa frase me suena muchísimo!! Yo tengo una relación llevadera pero porque decidí no plantarme nunca y no decirle lo que pensaba. Bueno lo decidí porque no me atrevo a hacerlo, esa es la razón.

      Gracias por leerme y por tus palabras. Besos enormes!

  • Responder
    Aprendemos con mamá
    19 junio, 2016 at 4:49 pm

    También he sido sobreprotegida y es una mala manera de bajar el autoestima y de dificultar los aprendizajes de la vids tan necesarios.

    Ni caso a tu padre, no todo el mundo es capaz de ponerse en la piel del otro y también hay quienes les gusta siempre criticar y no pueden ver nada positivo (como mis padres).

    Tener mellizos es dificil y más si eres primeriza y como ser humana lo habrás hecho lo mejor posible. No heched cuentas a nadie !

    • Responder
      B&F
      24 junio, 2016 at 9:03 am

      No sólo la baja sino que puede llegar a destruirla por completo. Tengo suerte de haber tenido buenos profesionales a mi lado estos últimos años y haber superado gran parte de mis miedos, pero aún estoy en ello. No se lo deseo ni a mi peor enemigo!

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    No eres perfecto, y eso está bien - BAF
    20 junio, 2016 at 9:14 am

    […] a mí misma: La perfección, en la mater-paternidad está sobrevalorada. Como dije en el comentario post de este blog que inspiró esta entrada, no te fustigues, lo haces bien, no perfecto, pero bien. Y seguro que tus hijos te echarán cosas […]

  • Responder
    ¿Cómo y cuándo ampliar las libertades de nuestros hijos? - BAF
    18 julio, 2016 at 8:01 am

    […] claro que no quiero ser una madre sobreprotectora, tengo demasiado presentes las consecuencias, pero tampoco creo que haya que forzarles a crecer […]

  • Responder
    Confianza y control de los adolescentes - BAF
    25 julio, 2016 at 8:01 am

    […] dar confianza a la vez que lo tenemos todo controlado… Tú ya me entiendes o me entenderás. Ni padres sobreprotectores, ni padres excesivamente permisivos ni autoritarios… ¿Dónde está la justa […]

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