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¿Es delito ser mujer antes que madre?

ser mujer antes que madre

A todas nos revoluciona la maternidad en mayor o menor medida. Sin embargo, una vez pasado el embarazo, los primeros instantes del post parto y las novedades vitales que la crianza de un hijo trae consigo, algunas mujeres vuelven a ser las que eran, o al menos eso es lo que desean mostrar al mundo, mientras que otras han sufrido tal transformación que pueden haber mutado en mujeres diferentes. Ahora son ante todo madres. Para lo bueno, para lo malo y con todo lo que esta decisión implica. En cierto modo, no sé si esto de anteponer el ser madre antes que mujer es una elección que hacemos de forma racional, o más bien una imposición que primero nos dictan nuestras hormonas y después nuestro sentido de la responsabilidad, o el tan traído y llevado instinto maternal. Al final, si decides ser mujer antes que madre y no dejar que esta parcela de tu intimidad invada todo tu ser, se te criticará por ser una mala madre, desapegada y poco preocupada por el bienestar de sus hijos. Si te ves más como madre antes que como mujer, también te acribillarán con comentarios acerca de cómo has desperdiciado tu vida, tu carrera, tu apariencia y lo poco interesante que has pasado a ser. Creo que hay una serie de aspectos generales que distinguen a ambos tipos de mujeres tras la maternidad. A ver qué pensáis vosotros.

1. Tu físico. Cuando la maternidad llama a tu puerta cual vendedora de Avon, si quieres seguir siendo la mujer que fuiste antes del parto vas a tener que esmerarte. Muchas nos dejamos un poco (una burrada muy gorda) cuando hacemos una inmersión completa en la crianza. Que si primero con la teta afuera por la lactancia, o con unos biberones que no nos ayudan a recuperar la figura. Con mayor peso, estrías del embarazo, manchas en la piel, algunos kilos de más, perdiendo el cabello, con ojeras por no dormir lo suficiente. Puede que pasen meses, o incluso años, hasta que volvamos a ver en nosotras un atisbo de lo que fuimos. No entréis en pánico, porque poniendo un poco de nuestra parte todo es recuperable. Eso sí, quienes quieran adelantar en el terreno de ser más mujer, deberán hacer un sprint para la puesta a punto. Yo he tardado 2 años y medio en dar el paso para cuidar este cuerpo.

2. Tus cuidados. Nos guste o no, los cánones de belleza están ahí, pendiendo sobre nuestras cabezas y tratando de someternos a todas. Y para ser una beldad en los tiempos que corren, no se tiene en cuenta si has parido o no. O sea, que si quieres estar al día como mujer, no puedes desatender la depilación, ni la peluquería, ni los tratamientos cosméticos ni de cualquier tipo de belleza. Si por el contrario crees que puedes relajarte un poco con estos menesteres, ¡tú has decidido ser madre antes que mujer! No te preocupes, que en este papel se vive muy cómoda y con una despreocupación envidiable. Y somos muchas las que nunca creemos tener tiempo para mimarnos. Un día se hará la luz y encontrarás los minutos que te faltan. Mientras tanto, decide si quieres lucir pelambrera en las piernas o buscar unos pantalones monos que te dejen vivir en paz, alejada de miradas indiscretas.

3. Tu ropa. Lo digo ya: tardé año y medio en comprarme ropa para poder jubilar los modelos de lactancia. Incluyendo esos horribles sujetadores que ya estaban sin forma y con un color sospechoso de tanto uso. Hasta entonces, cada vez que salía de compras volvía con cosas para mi hija y no me molestaba ni en mirar algo para mí. Pero hay féminas que en su papel de mujer antes que madre no se permiten caer a estos escalafones tan bajos y que pueden minar nuestra autoestima. Si eres feliz viviendo tu maternidad con unos leggings y una camiseta de propaganda ¡enhorabuena! Pero si antes eras una mujer de ir de punta en blanco, o coges el toro por los cuernos o la recuperación tras el pantalón pitillo será muy dura. Lo importante es que te sientas cómoda en cualquiera de las dos facetas.

4. Tus aficiones. Si eres mujer antes que madre, sacarás tiempo para ir al gimnasio, al cine, al teatro, a conciertos, viajarás sin hijos y harás mil y un equilibrismos para no desatender a tus vástagos mientras tratas de llevar una vida ociosa y parecida a la de antes de tu maternidad. Dicen que esto es posible, pero yo no puedo confirmarlo. No, porque a mí me ganó la vena de madre y el gimnasio desapreció para ser sustituido por largos paseos empujando un carrito de bebé, los espacios de ocio para adultos han quedado en el olvido y ni loca dejo yo a mi hija a cargo de otra persona si no tengo un motivo de peso para hacerlo. Si yo viajo, la niña viaja. Las vacaciones y fines de semana sin ella no tienen cabida en mi familia, por lo que los planes deben estar adaptados a su edad. Y sí, a veces sólo disfruta ella, pero como madre tú ya te sientes un poco más feliz aunque tus distracciones ya no se parezcan ni remotamente a las que eran.

5. Tu trabajo. Si tu faceta de mujer antes que madre se impone, verás el trabajo como una liberación. Será una forma de estar en contacto con tu vida anterior, con la carrera profesional que seguro que te ha costado tanto esfuerzo labrarte, e incluso acudirás a él para descansar un poco de la vida maternal y poder relacionarte con adultos normales, con conversaciones que vayan más allá de los términos como alimentación complementaria, percentiles o proceso madurativo. Pero en ocasiones, por muy moderna y muy liberal que se crea una, la maternidad llega para cargarse de un plumazo tu escala de valores. Y puede que cuando te toque volver al trabajo tras la escasa baja de maternidad, te sientas incapaz de dejar a tu hijo al cuidado de otra persona. Ni guarderías, ni abuelas, ni cuidadoras serán lo suficientemente buenos para ti. No te fiarás de nadie y puede que quieras tirar toda tu carrera por la borda o dar un parón en seco para poder vivir siendo madre las 24 horas del día durante mucho más tiempo. Puede que esta sea una de las decisiones más difíciles que te toque afrontar, y hay que hacerlo con calma, meditando cada paso hasta el último recoveco y ajustando todas las cuentas posibles. Cuando tomes la decisión, sea la que sea, al menos estarás segura de que lo has puesto todo de tu parte para acertar.

6. Tus amigos. Si tienes hijos y amigos que aún no han sido padres, es casi seguro que esto va a pasar. Primero no tendréis temas en común relacionados con el embarazo, el post parto y la crianza. Después, te darás cuenta de que sus actividades de ocio y horarios no cuadran con los tuyos como madre, y que el bebé no será bien recibido en determinados ámbitos. Es habitual que amistades duraderas se distancien con la llegada de los hijos. Pero si te sientes con fuerza para dejar de lado tu maternidad por unas horas y lanzarte a vivir la vida loca ¿quién te lo va a impedir? Si tus hijos no lo hacen, nada lo hará.

7. Tu pareja. La dejo para el final porque creo que es de las parcelas personales que más se resienten con la maternidad. ¡Y eso que el padre de la criatura será el mismo con el que convivas! ¿No? Si tu faceta de madre se impone, se sentirá desplazado, incluso hay quienes se ponen celosos de sus propios hijos, se verán como un cero a la izquierda y añorarán la época pre parental, en la que sólo importábais los dos y el mundo giraba con una melodía romántica de fondo y todo daba vueltas a vuestro alrededor. Pero ahora el epicentro de vuestras vidas se ha desplazado de forma brusca y no os ha dado tiempo a asumir la novedad. Cuando crezcan y vayan siendo más autónomos, y duerman más, y se vean algo criados, podréis retomar parte de vuestra relación anterior. Pero para eso falta mucho tiempo y claro ¿soportaár vuestra pareja el cambio de rutinas a causa de un bebé? Esto es mejor analizarlo antes de meterse en faena, que luego el niño ya está hecho y llegan las rupturas y los dramas familiares. En el caso opuesto, la que es mujer antes que madre, será capaz de encontrar tiempo para todo, y ser trabajadora y amante esposa, por lo que su marido no notará la diferencia. ¿De verdad? O sea, a mí que me expliquen el paso a paso de cómo logran mantener esa llama viva, porque con una hija que trasnocha como nosotros y madruga como nosotros ¿de dónde sacamos el tiempo para hacer vida de pareja, hablar de cosas de adultos y compartir aunque sea un rato de televisión que vaya más allá de los dibujos animados del Clan?

En resumen, yo no he logrado ser mujer antes que madre y es algo que en cierto modo me pesa. Porque me da la sensación de que quienes logran anteponer su faceta femenina a la maternal son personas superiores a mí. No han dejado que la maternidad les desbarate la vida mientras que a mí me ha arrasado por completo. Y mira que me gusta esto de ser mamá, aunque de vez en cuando echo de menos mi yo anterior y trato de ir recuperando hábitos perdidos e intentar compatibilizarlos con la crianza, pero ¡casi nunca lo consigo!

¿Cómo os veis vosotras? ¿Os definís como mujeres? ¿Como madres? ¿Habéis encontrado el equilibrio que yo noto que me falta?

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2 Comentarios

  • Responder
    Accidentalmente
    29 junio, 2016 at 10:47 am

    No te creas que me gusta verme como algo absoluto… A veces soy tontalculo, otras soy una madre histérica, otras soy una mujerona, pero todo va unido, creo. Y asumirlo creo que relaja. Es decir, desde que soy madre he descubierto más facetas en mí que las que hubiera imaginado: ¿son consecuencia de la maternidad? Pues no lo sé, pero da igual, están aquí, y es lo que hay.
    Eso sí, ayer sí que me sentí más madre que otra cosa, en el congreso sobre violencia contra los niños de Save the Children no pude parar de llorar y me tuve que marchar desolada porque no era capaz de afrontarlo como profesional, mi faceta de madre me pudo de una manera superior a mis fuerzas. Es lo que hay, somos como somos, nos puede lo que nos puede y tampoco es tan trágico…

  • Responder
    Berlly Nallive Ospina Vasco
    2 julio, 2016 at 1:33 am

    Yo soy tan madre. Dejé de estar super arreglada porque descubrí que no estaba dañada para estar super arreglada. Un día me maquille y mi hija me dijo. Que le pasa a tus cejas? Te tapan tu carta y sí. Me miré y no me hallé, me encanta mi cara, así. Pero nunca me sentí segura de andar así. tenía el cuerpo envidiado y me ponía faja!! Obviamente, la primera vez que me encontré con un par de amigas estos encuentros conmigo misma les angustiaron. Estás dejándote, comentaron. Cuándo vas a volver a trabajar? No extrañas tener tu propia plata? Eso a pesar de que en ese momento vendía disfraces por web y lo que ganaba superaba sus salarios pero me parecio feo decirlo , e igual, así no ganará un centavo lo que se imaginan es seguramente como tratan a sus mamás, que les dan menos de una mesada infantil. Se imagina mi sacrificio y no quiero saber que ideas tienen. a Una amiga con una hija de la edad de mi hija, un día le pregunté si viajaba en fin de mes y me respondió que ella si no tenía tiempo como yo, luego publicó unas fotos de paseo de mar con sus amigas, eso está bien pero no ha debido contestarme así. la maternidad es exageradamente íntima, llena de creencias, prejuicios y estereotipos, pero somos muchas que construimos nuestra propia maternidad, yo me la pasé cuidada con la empleada de turno cuando era chica, y no me gustó, fue un motivo para ser la cuidadora de mi hija. Pero la principal es que soy feliz, plena, llena. Lo más chistoso es que me costó aceptarlo. Hay una manera de ser más feliz? No!!! Adoro la mujer en que me convertí, adoro la vida que tengo. Un día otra amiga trataba de aconsejarme con la ropa y le dije, a mi me gusta pero honestamente te tengo que decir que no me hace justicia, desnuda me veo muy bella. Y nunca sentí eso, la maternidad me llevó a aceptarme y contemplarme.

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