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¿Cómo y cuándo ampliar las libertades de nuestros hijos?

ampliar las libertades de nuestros hijos

Mi hija mayor cumplirá 10 años en septiembre y este año ha empezado a preguntar lo que hubiese querido escuchar más tarde: ¿cuándo iré sola al colegio? ¿Cuándo tendré móvil? ¿Cuándo se pueden tener RRSS? Llega el momento de plantearse cómo ampliar as libertades de nuestros hijos.

Creía que aún podríamos aguantar un par de años más sin tener que tocar estos temas, pero yo no contaba con que algunos niños de su curso ya van solos, tienen móvil con internet y, cómo no, redes sociales. Así es que era inevitable que empezara a preguntar. Y, a estas edades, ya no sirven las respuestas vagas.

Tengo claro que no quiero ser una madre sobreprotectora, tengo demasiado presentes las consecuencias, pero tampoco creo que haya que forzarles a crecer antes de tiempo. Así que lo hemos hablado largo y tendido y hemos llegado a un acuerdo por ambas partes.

En el tema de ir sola al cole, teniendo en cuenta lo poco que le gusta caminar (el cole no creáis que está en la otra punta, ni mucho menos), acepta de buena gana que seguiré acompañándola los próximos dos cursos (le queda 5º y 6º de primaria). Total, tengo que llevar a sus hermanas, así que ella entiende que es una tontería que vaya unos metros por delante. Además, tengo la suerte de que aún le gusta ir pegada a mí, no siente ninguna vergüenza de ir abrazada o cogida de la mano ,así que va tan feliz como siempre. Eso sí, hemos acordado que cuando empiece la ESO, veremos si va sola. Ella empezará una hora antes que sus hermanas muchos días y saldrá media hora más tarde que ellas al mediodía, y hacer ir antes a sus hermanas o que la esperen, no lo encuentro justo. Además en el barrio viven bastantes compañeros suyos y pueden ir y volver todos juntos. Ya tendrán 12 años y a esa edad yo recuerdo ir sola al cole perfectamente con dos amigos que vivían cerca. Cuando llegue el momento ya os contaré qué tal la experiencia.

En el tema del móvil he conseguido que no se ponga muy protestona. Hace ya mucho que decidí pactar edades para acceder a ciertas cosas (viniendo dos detrás, había que poner unas pautas). Así que a los 7 años podían pedirle a los reyes una “maquinita” (o más comúnmente conocida como Nintendo). A los 9 pueden pedir la tablet. Y el móvil… ay, el telefonito. La respuesta que suelo dar es “cuando te lo puedas pagar”. Pero no nos engañemos, no será así. Tendrá un teléfono cuando lo necesite. Cuando empiece a ir sola a los sitios y lo llevará por previsión de que pueda pasar algo. Lo que no tengo demasiado claro es si el primer móvil que tenga tendrá acceso a internet o no. Me quedan un par de años para pensarlo o sea que no tengo prisa.

Y llegamos a las RRSS. Sorpresa la mía cuando la primera semana de vacaciones empiezan a aparecer nuevos grupos en mi teléfono. Los 6 niños que tienen móvil propio ya tienen sus grupos de WhatsApp y, lo que es peor, Facebook e Instagram. He aceptado los grupos de whats y el grupo de Hangout (que encima se dedican a hacer videoconferencias en grupo, que eso de escribir es un rollo). En principio hay un pacto de que yo no miraré sus conversaciones, de la misma manera que ella no puede mirar las mías. Lo estoy respetando porque cada vez que ve algo que no le gusta, viene y me lo dice. Es más, ya ha salido de dos grupos porque han tenido su primera trifulca y no le ha gustado el tono que se empleaba (menos mal que no ha entrado al trapo y ha preferido irse). Veremos cómo acaba esta historia.

El tema de Facebook e Instagram no tiene discusión. No puede tener redes sociales. Las normas dicen que no se puede crear un perfil de menores de 14 años y ese es el umbral de edad establecido. ¿Qué ha pasado? Que de repente sus amigos han empezado a seguirme a mí. Ella acepta que esa norma no me la voy a saltar. Entiende que no es una prohibición, que las normas son esas y que las vamos a respetar. Así que este tema lo tenemos zanjado.

Pero claro, tampoco va a ser todo no. Antes o después deberemos dar el paso de ampliar las libertades de nuestros hijos. Este verano ha empezado a bajar sola al parque, bueno han empezado las tres. Vivimos en un recinto cerrado con un parque privado y tienen muy claro que no pueden salir de aquí. Ella tiene un horario marcado (a sus hermanas suelo subírmelas cuando bajo yo a airearme un rato y cotillear con las vecinas) y lo cumple a rajatabla (bueno va, un día llegó dos minutos tarde y la pobre parecía que hubiese llegado a las tantas). Porque creo que hay que ir estableciendo unos lazos de confianza en ambos sentidos. Yo confío en que ella es responsable para bajar sola y no hacer cosas que no debe, porque el día que la deje ir sola al colegio por primera vez, tengo que tener la suficiente confianza en ella de que va a ir al colegio, va a tener cuidado, mirará al cruzar, etc…

Mi niña está creciendo demasiado rápido… y, sinceramente, yo estoy muerta de miedo.

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2 Comentarios

  • Responder
    Lucía T.R.
    18 julio, 2016 at 1:23 pm

    Yo siempre he confiado en que vaya al ritmo del resto de niños, pero claro, hay asuntos en los que si el resto de padres me dan la sensación de ir algo adelantados, creo que no lograré parecer una madre tan guay y que habrá que dialogar mucho y aspirar a llegar a un buen entendimiento. Aunque lo de razonar con los hijos es algo que aún ni siquiera visualizo, como la mía es tan peque y anda en fase de rabietas desbocadas…

  • Responder
    Las redes sociales y los chats no son para niños. - BAF
    3 octubre, 2016 at 7:37 am

    […] le ha dado acceso a ellos. Porque no lo ha hecho a mis espaldas ni mucho menos. Primero porque mi hija NO tiene móvil. Considero que a su edad no lo necesita. Pero sí tiene tablet propia, a la cual ha tenido acceso […]

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