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¿Dejarías a tu hijo sin escolarizar hasta los 6 años?

niños sin escolarizar hasta los 6 años

Esto de la escolarización temprana, que en algunos casos empieza por llevar a los bebés de 4 meses a la guardería de 8 de la mañana a 6 de la tarde, y luego pasa a la fase escolar, en la que con 3 años comienzan a acudir al colegio de los mayores, en el que permanecerán como mínimo hasta los 12 años, es un invento reciente pero ¿quién puede resistirse a él? Si pienso en la época de mi abuela, los niños no iban al colegio y a sus hermanos varones les enseñaron a leer y escribir en casa, algún vecino que había aprendido a saber cómo. Ella era mujer, y no la dejaban acudir a estas lecciones, por lo que aprendió por su cuenta escuchando las clases ajenas escondida detrás de la cortina que hacía las veces de puerta. Vamos, que si hay interés por aprender, por complicada y desfavorable que sea la situación, los niños acaban interiorizándolo todo, aunque en la época todo el conocimiento escolar se limitase a leer y escribir. Si valoro la situación de mi madre, en sus tiempos los niños estaban sin escolarizar hasta los 6 años, y en la misma escuela rural había un único aula con niños de todas las edades mezclados. Ella llegó a cursar la primera etapa del bachiller y después realizó una formación profesional como auxiliar de enfermería, lo cual no es poco para haber vivido fuera de su casa desde los 13 años, con el objetivo de trabajar en los colegios religiosos en los que recibía esta enseñanza a cambio de atender a las hijas de clases más acomodadas.

Yo misma, y mi hermano nunca fuimos a la guardería. A mí me escolarizaron con 4 años, y mi hermano ya entró al colegio con 3 años. Cuando nació mi hija, hice todo lo posible por evitar llevarla a la guardería y revolucioné mi vida por completo. Pero en este mes de septiembre de vuelta al cole generalizada, la niña va a empezar su etapa escolar, a 2 meses de cumplir los 3 años. ¿No es demasiado pronto para separarnos de ellos tantas horas al día? De entrada, pienso que sí, y he llegado a valorar la posibilidad de dejarla sin escolarizar hasta los 6 años, que es la edad en la que las leyes españolas obligan a que los niños pasen a formar parte del sistema educativo (aunque también se puede seguir haciendo homeschooling a partir de esa edad). Pero valorando los pros y los contras de cada decisión, me he dado cuenta de que en la actualidad todo está organizado para que sea prácticamente imposible resistirse a la escolarización en P3. Os cuento mi caso personal, a ver si coincide con los vuestros.

1. Las plazas en los colegios que te inspiren. Vivimos en un pueblo grande, con 17 escuelas entre públicas y concertadas, pero no todas nos han gustado por igual. Mi marido nunca se ha planteado lo de la escolarización tardía, así es que empezamos a hacer recorridos por las jornadas de puertas abiertas cuando la niña no tenía ni el año y medio. Teníamos que ver todos los centros e intentar elegir lo más adecuado para ella. Mi hija nació en 2013, un año de baja natalidad en el municipio, por lo que prácticamente la totalidad de demandantes de plazas de P3 este año han logrado ubicarse en el centro escogido como primera opción. ¿Qué hubiera pasado si hubiésemos dejado a la niña en casa sin escolarizar hasta los 6 años? Sinceramente, que las posibilidades de tener plaza en un centro de nuestro agrado se hubieran reducido drásticamente. Habría que cruzar los dedos para que en esa clase de primero de primaria en la que quisiésemos incluir a nuestra hija, quedase una plaza libre dentro de 3 años: que algún niño hubiera cambiado de centro, que una familia se hubiese mudado ¡era mucho tentar a la suerte! Así es que por nuestro bienestar mental hemos decidido escolarizarla en P3.

2. ¿Qué haces en casa con tu hijo sin escolarizar hasta los 6 años? Este planteamiento será diferente en cada familia, pero del mismo modo que mi hija ha hecho lo que le ha dado la real gana desde que nació hasta hoy, al pensar en esa segunda etapa de su infancia me veía ejerciendo de maestra casera. Entre ella y los niños que han ido a la guardería no veo diferencias: unos hablan más, otros menos, saben canciones, números, letras, colores… Dependiendo de las inquietudes de cada uno noto que destacan en un campo más que en otro, pero no creo que esta etapa preescolar los marque de por vida. Sin embargo, las diferencias entre los 3 y los 6 años, con niños que saben contar, leer y empiezan a escribir, que debaten noticias de actualidad en clase, iba a requerir un esfuerzo importante por mi parte. No podemos pasar todo el día viendo dibujos, en el parque, ayudando en la cocina y las tareas domésticas y escuchando los razonamientos de adulta de su madre, de los que también aprende muchísimo, pero imagino que este tipo de conocimientos adaptados a su edad por las nuevas pedagogías resultará mucho más ameno para ella. No nos quita el sueño la edad en la que aprenda a leer y escribir, de hecho, hemos rechazado centros en los que estaban obsesionados con que este objetivo se lograse a los 4 años, pero debería aprenderlo en casa, porque si llega al colegio con 6 años y es la única en clase que no tiene estas destrezas, entonces sí que la habremos liado. Vamos, que o hacemos nosotros un cursillo acelerado de magisterio, en los cero minutos libres que nos quedan cada día, o no creo que podamos ser el entorno ideal para el desarrollo de la niña en los próximo años. Sobre todo, porque no disponemos de las horas necesarias.

3. La socialización. Hasta ahora, mi hija se ha socializado con otros niños en el parque, en la calle, en casas familiares, en la biblioteca, en eventos infantiles… Es una niña que no extraña al estar con gente ajena, que no requiere nuestra presencia en todo momento y que por ahora se adapta muy bien a estar con desconocidos. Sin embargo ¡siempre quería más! Se levantaba diciendo que quería ir al cole con los nenes desde que empezamos a visitar centros escolares y descubrió que en ellos había niños por montones. Debió pensar que hasta ahora le habíamos restringido el contacto solo con unos pocos de la calle, porque no hay día que no pida ir, ya que, según sus palabras textuales “allí hay nenes y libros”. Libros tenemos muchos en casa, pero los nenes no puedo traerlos por decenas desde ahora hasta que cumpla los 6 años. Así es que este ha sido un punto importante a la hora de abandonar mis ideas de dejarla sin escolarizar hasta los 6 años.

4. El trabajo de los adultos. Yo trabajo desde casa, y hay quien pide excedencias para criar a los hijos durante los primeros años, o familias con uno de los padres en paro, y otras a quienes hasta las 16 semanas de la baja maternal se les hacen muy cuesta arriba. Cada uno tiene sus circunstancias, pero en nuestro caso, organizarnos durante 6 años completos con la niña en casa no hubiera sido nada fácil. La realización de otro tipo de trabajo diferente al actual, sería imposible para mí, sin contar con que desde que cumplió los 2 años, mi hija demanda más atención, más actividades y dispone de una energía extra que resulta difícil de gestionar si pasamos tantas horas encerradas en casa mientras trabajo. En el fondo, veo el colegio como ella, como un lugar donde jugar y divertirse con niños de su edad, más allá de que en esta fiesta constante vaya adquiriendo otro tipo de competencias. Para esto, hemos escogido una escuela un tanto especial, muy flexible y respetuosa con los ritmos de cada niño.

Ya veremos cómo sale el experimento, porque no dejo de tener dudas acerca de la escolarización temprana, pero es que tal y como está organizada nuestra vida en sociedad, no es nada sencillo compaginar el trabajo y la familia para optar por métodos alternativos de crianza o de aprendizaje. ¿A qué edad empezaron vuestros hijos a ir al colegio? ¿Hubierais retrasado su entrada en la escuela después de la experiencia vivida? ¿Os habéis planteado la opción de enseñarles en casa?

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4 Comentarios

  • Responder
    Mònica
    19 septiembre, 2016 at 10:07 am

    Cuando nacieron mis hijas yo trabajaba a 60 km de mi casa (al igual que mi marido) y los abuelos todavía estaban trabajando, así que no hubo opción a plantearse mucho. La mayor empezó con 4 meses sólo por las mañanas y las mellizas empezaron con 6 meses todo el día. Si yo hubiese decidido dejar mi trabajo en 2006 (cuando nació la mayor) en vez de en 2013, sí hubiese cambiado esa parte. No las hubiese escolarizado hasta los 3 años.

    Pero, ¿esperar a los 6? No. Para mí no hubiese habido dudas. No porque sean más movidas o menos, porque necesiten socializar o no. Simplemente porque yo no estoy capacitada para enseñarles los conocimientos mínimos que se requieren a partir de primaria. No sé enseñar. Es más, se me da fatal. Ya de joven dando clases de repaso me di cuenta que nunca hubiese podido optar a un magisterio.

    Peor aún, haciendo manualidades con ellas me doy cuenta que me cuesta no decir nada cuando no prestan atención o lo hacen de cualquier manera (ojo, no es lo mismo que intentarlo y que no te salga). Lo cierto es que hasta he retrasado ciertas actividades con ellas hasta ahora, que son más mayores y su nivel de atención y ganas es mucho mayor.

    Así que por su bien (y el mío) hubiesen empezado a los 6 años aunque yo me hubiese quedado en casa.

    • Responder
      Lucía T.R.
      21 septiembre, 2016 at 8:09 am

      Ya ves, a mí me preocupaba más la parte logística para ingresar luego en el sistema, porque ahora está todo bien atado para que empiecen con 3 años. E incluso hay localidades donde te dan más puntos por haberlos llevado antes a tal o cuál guardería. En la parte pedagógica, creo que sí nos hubiéramos hecho con la situación, y eso que la mía es de atención muy disipada, pero mediante los juegos aprende tanto, que tampoco pretendería tenerla sentada en una silla durante horas. Eso sí, implicaría renunciar al trabajo para hacernos cargo de su educación de una forma tan personalizada, y las economías domésticas no suelen estar tan saneadas como para hacer semejantes esfuerzos. Creo que hasta que un sistema no se normaliza, vivir al margen de lo establecido de forma global trae muchos quebraderos de cabeza, aunque puede que también muchas satisfacciones. Pero eso ya no lo sabremos.

  • Responder
    Izaya (Una Mamá en la Cocina)
    19 septiembre, 2016 at 9:36 pm

    Como bien dices, tal y como está planteada en nuestra sociedad, la conciliación, pues como que no es muy viable tener a los hijos hasta los 6 años en casa.

    • Responder
      Lucía T.R.
      21 septiembre, 2016 at 8:05 am

      Creo que más de una familia desaparecería en el intento.

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