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Mi forma de criar es la mejor. ¿Y la tuya?

Mi forma de criar es la mejor. ¿Y la tuya?

¡Ay! Me ha costado decidirme para elegir el primer tema de 2017 en mi colaboración para el BAF, pero aunque pueda resultar polémico y herir susceptibilidades ¡espero haber tenido el tacto suficiente! Resulta que con tanta era de la comunicación, tantas redes sociales y tantas facilidades para promover la libertad de opinión, parece que hay ciertos temas de los que es mejor no hablar. Si hace unos años, en las reuniones familiares, era mejor evitar la política, el dinero y el fútbol, cuando vives en un entorno vinculado a la maternidad y la crianza ¡ojito con lo que se te ocurre decir! Entiendo que todos tengamos opiniones muy diversas respecto a cómo sacar adelante a nuestros hijos sin morir en el intento pero ¿por qué hay gente que se ofende porque los demás no crían como ellos? O sea, si yo le digo a alguien a la cara que me parece una mala madre por no colechar y relegar a su bebé a una habitación individual, comprendo que me cante las 40 y me ponga de vuelta y media por meterme donde no me llaman. Pero si yo defiendo que en mi casa el colecho nos ha facilitado las cosas ¿de verdad quienes no colechan pueden sentirse ofendidos? ¿O es que la gente se levanta con ganas de engrescarse en peleas absurdas con desconocidos ya de buena mañana? De ahí este intento de dejar claro que para mí, mi forma de criar es la mejor del mundo mundial porque es la que nos ha ayudado a salir adelante, y porque si no nos hubiera convencido, tontos seríamos si no hubiésemos probado otras opciones. ¿O alguien cree que su forma de criar no es la mejor? ¿Y qué hay de malo en esto? Si lo mejor de todo es estar mínimamente seguros de las decisiones que tomamos por el bien de nuestros hijos. Eso sí, os voy a contar por qué para nosotros mi forma de criar es la mejor, pero dejando claro que respeto el resto de opciones, que cada cual sabrá lo que quiere o le funciona para sus hijos.

1. La lactancia materna es lo mejor. Aquí hasta podría ponerme borrica con estudios, opiniones médicas y científicas que avalan esta afirmación y que desagradan enormemente a quienes dan el biberón (cosa que no entiendo, pero bueno). Sin embargo, como es un post personal, sólo diré que para mí dar el pecho a mi hija ha sido la mejor decisión que he podido tomar. Y aquí estoy, embarazadísima del segundo hijo y con la primera de más de 3 años aún enganchada a la teta. Durante el primer embarazo pensé que la lactancia materna sería la mejor opción para criar. Y durante los 3 primeros meses de dolores infernales que tuve que soportar hasta que mi lactancia se normalizó, también lo pensaba. De lo contrario ¿quién en su sano juicio iba a estar aguantando semejante tortura pudiendo recurrir al biberón? Dicho esto ¡qué bueno es tener las cosas claras y poder elegir libremente! ¿Que quieres dar el pecho? ¡Bienvenida seas! ¿Que pasas de lactancia y se te van los ojos detrás de un biberón? ¿Quiénes somos los demás para opinar nada? ¿Tú estás tomando la decisión bien informada? Pues adelante con tu elección. ¿Que no puedes dar el pecho por problemas de salud, trabajo, organización, cuestiones psicológicas o de lo que sea? Lógicamente no vas a dejar a tu criatura morir de hambre existiendo la leche de fórmula. Pero ¿por qué hay que ofenderse porque otras sí escojan la teta y la consideren una maravilla? Que no somos ni súper heroínas ni nada. Tenemos dos tetas colgando de serie y las usamos para quitarnos todos los problemas de encima. Nada más.

2. El colecho es lo mejor. Y mira que esto es algo que no había planeado, y nunca he tenido predilección por compartir cama con mi hija (y casi ni con mi marido si me apuráis, con lo bien que duermo yo a solas). Pero de repente, llegó un momento en su desarrollo en el que pasó de no realizar ni una toma nocturna de pecho a reclamar alguna. No ha sido una niña de muchos despertares, pero gracias a la lactancia tenía la opción de no tener que salir de mi cama en toda la noche para poder atenderla. Cosa que con el biberón no ocurre, porque si el bebé tiene hambre, o el padre o la madre tendrá que empezar la ruta de peregrinaje hasta la cocina preparar el alimento, etc. etc. Y aprovechando la coyuntura, nos dimos al colecho. No estaba dispuesta a pasarme la noche de una habitación a otra (como primeriza me acostaba sin saber si la niña se despertaría 1 o 20 veces durante la noche) desvelarme, despertar al padre… Con lo cual, el colecho se convirtió en el gran invento que nos permitía tener despertares minúsculos, cero llantos y sueños muy reparadores.

3. Lo mejor es mantener alejado a Estivill. Sé que hay padres súper defensores del método y a mí me regalaron 2 de sus libros que tengo rodando por casa. Leí este relacionado con el sueño y no me convenció. No puedo fiarme de un hombre que cree que un recién nacido va a entender los motivos por los que lo dejo a solas en una habitación a oscuras por muy bien que se lo explique. Que sí, que quienes lo han puesto en práctica juran y perjuran que son 3 noches de llantos y el niño queda civilizado de por vida. Pero yo estoy casada con un hombre que cuando detectaba el más mínimo roce de la sábana en el vigilabebés, corría a ver qué pasaba y el peligro en el que se encontraba la niña, que en la mayoría de ocasiones seguía durmiendo sin inmutarse. ¿Os lo imagináis tras una puerta escuchándola llorar durante el tiempo que mande una tabla, porque un señor que no ha aplicado su propio método con nadie de su familia lo aconseja así? Vamos, hubiéramos tenido más llantos en el lado adulto de la puerta que en el del bebé. Para mí, mi forma de criar es la mejor porque me ha permitido atender a la niña cuando lloraba, darle confianza, seguridad, no sentir que la abandonaba a su suerte y que simplemente lloraba por fastidiarme… Pero cada cuál conocerá a sus hijos y sabrá cómo dormirlos y cómo atender sus llantos. Yo bastante tengo con lograr que la mía concilie un sueño tranquilo, como para preocuparme de lo que hacen los demás en sus casas.

4. Lo mejor es no usar chupete. ¡Ay qué tentación! Son tan monos y algunos niños se relajan tanto… Pero claro, con una lactancia que tardó tanto en establecerse correctamente, cuando a los 3 meses le ofrecimos un chupete a la niña, no lo quiso ni por casualidad. Y no era por el modelo, porque teníamos decenas diferentes en casa y nunca quiso ninguno. Sólo una noche en la que necesitaba que mis tetas se tomaran un descanso, logré que aceptara uno ¡y pensé que ya había triunfado! Pero no, fue una solución que duró unas pocas horas y no volvió a funcionar. Lo bueno de no usar chupete es que no les creas esta dependencia, que no se te van a desvelar por perderlo de noche, que no van a sufrir cuando tengan que dejarlo, que no corren el riesgo de que se deformen los dientes y ¡ese dinero que te ahorras! También hay sociedades en las que si un niño usa el chupete de forma prolongada (ahí anda la niña de Beckham con sus 4 años y su chupete siendo criticada por todos) creen que es porque tienen carencias afectivas o de otro tipo, porque no se les ha sabido consolar de otra forma, etc., etc. Al final, todos queremos niños felices e independientes, por lo que cuanto mejor enfoquemos nuestra forma de criar en este sentido ¡mejor!

Vosotros ¿también creéis que vuestra forma de criar es la mejor? ¿Habéis tomado todas estas decisiones de forma consciente y bien informados? ¿U os habéis tenido que ir adaptando a lo que encontrabais por el camino?

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5 Comentarios

  • Responder
    la sonrisa despeinada
    18 enero, 2017 at 11:51 am

    Por supuesto, la mía es la más mejor jajaja. Yo hay muchas veces que ya eludo polémicas, porque no creo que trate de imponerme a nadie y a veces te rebaten con rabia, y no es por nada, pero suele ser una técnica de autojustificación porque son ellos mismos los que a lo mejor, no lo tienen tan claro ( esto con la lactancia pasa mucho, ¿por qué me justificas/alabas todo el rato que el biberón es mejor? si yo no te critico)

    • Responder
      Lucía T.R.
      19 enero, 2017 at 8:02 am

      Esa es la sensación que tengo la mayoría de las veces, que sólo por decir “a mi hija le doy el pecho” ya hay gente que piensa que la estoy juzgando porque ellos hacen algo diferente. ¿Cómo expreso entonces nuestra situación? Y sí, justo después empiezan a justificarse, y yo a justificar lo mío, y de tanto razonamiento por uno y otro lado, al final siempre se acaba liando la cosa.

  • Responder
    Nuria
    18 enero, 2017 at 9:44 pm

    Mira, yo estoy de acuerdo contigo en todo menos en lo del chupete. Te juro que la vida con chupete para mi fue mucho más fácil y echo mucho de menos el poder darle el chupete y que se relajase. Mi hija dejó muy fácilmente el chupete así que sólo tengo buenos recuerdos y sigo insistiendo a mi hijo de 11 meses a ver si algún día le coge cariño y por la noche le puedo enchufar el chupete en vez de la teta.

    • Responder
      Lucía T.R.
      19 enero, 2017 at 8:00 am

      ¡Jajaja! Yo lo intenté también, como todo el mundo, antes de pensar en posibles consecuencias negativas. Pero en vista de que no logré convencerla, ese posible trauma que me ahorré a la larga para no tener que quitárselo.

  • Responder
    Inma
    22 enero, 2017 at 4:47 pm

    He echo lo que mi hija ha querido, yo quería lactancia materna, pero tenía que ser mixta, no tenía suficiente leche, hago colecho con mi hija porque quiero y me apetece, me digan lo que me digan, desde que nació y tiene 11 meses, el chupete le ha utilizado desde que nació, en neonatos, le pusieron una tetina de biberón y yo le puse el chupete, para mi hija es bueno, y nose lo he quitado desde que nació. He echo siempre lo que he querido con mi hija. Los consejos, te los dan, pero tú haces lo que quieres. Me encanta tu blog, y me río mucho cuando te leo.

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