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Capacitar a nuestros hijos

capacitar a nuestros hijos

¿Seremos capaces de no controlarlo todo? ¿Qué repercusiones tiene en los hijos que no les dejemos HACER?

Os invito a un momento de autorreflexión y autocrítica sobre qué es y cómo podemos capacitar a nuestros hijos.

Hace unos meses, con motivo de la Navidad , surgió en la clase de mi hijo de 12 años la tarea de comprar un regalo para su tutora. Cada año, una o varias madres de manera desinteresada, se encargan de recoger el dinero, idear y comprar algún detalle para agradecer la labor de tutoría. Pero este año consideramos que debíamos “dar un empujón” a nuestros cachorros. Les dijimos que tenían que organizarse como grupo para realizar todos los pasos necesarios de la compra. He de decir que en ese momento se oyeron voces dubitativas, surgía la incertidumbre de si serían capaces de llevarlo a cabo. He de confesar que yo misma luché contra esta idea pesimista.

Es cierto que los primeros pasos fueron costosos: definir las diferentes tareas de recogida de dinero y control de pagos, indagar en los gustos de la tutora y pensar los regalos, ir a comprar y confeccionar una tarjeta de felicitación, recogiendo las firmas de todos. Pero todo salió adelante, hicieron grupos y cada uno se encargó de una tarea, y consiguieron su objetivo de manera excelente, responsabilizándose de manera íntegra de todo el proceso. Con ello se alcanzaron dos objetivos: realizar la tarea anual del regalo a la tutora y el objetivo “invisible” de subir un escalón en su camino de maduración.

Siempre procuro llevarme un aprendizaje de los sucesos cotidianos, es un propósito que me hice hace años y trato de cumplirlo más allá de esta estresante vida que no nos deja reflexionar. Y tras lo relatado, llegué a la conclusión de que nuestro afán paterno de ayudar a nuestros hijos nos ciega dejándolos sin campo de acción. Nos lleva a “discapacitarlos” sin que fuera esa nuestra intención original. Y debemos ser conscientes de que el ser humano aprende a través de experiencias y no de otro modo. Por ello debemos suministrarles experiencias asequibles para capacitar a nuestros hijos.

Tenemos que ser muy conscientes en este tipo de situaciones dado que son sumamente perjudiciales. Anulamos su autonomía y con ello las herramientas o armas que usarán para defenderse en la vida. ¿De verdad pensamos que les hacemos un favor? ¿De qué tenemos miedo? Los padres somos muy contradictorios. No les dejamos libertad de acción para apañárselas comprando un regalo, pero les dejamos tener móvil y acceso a redes sociales. Y es que, siendo realistas, la labor no es nimia e incluso nos cuesta establecer y concretar los límites entre ayuda y sobreprotección.

Por ello, a continuación os dejo unas pinceladas reflexivas de mi limitada e inacabada experiencia materna, pero que pueden serviros de ayuda.

No le des pescado, dale la caña

Esto lo hemos escuchado infinidad de veces y encaja a la perfección en este tema. Tampoco podemos abandonar a los hijos en su camino de crecimiento, no podemos irnos de un extremo a otro. Pero debemos aprender a suministrarles la ayuda útil que ellos podrán utilizar una y otra vez de manera independiente. La ayuda útil es aquella que le sirve cuando yo no estoy presente. Esta será la clave que nos ayudará a distinguir si lo estamos haciendo bien. Será la huella que dejemos en ellos.

Desconecta el piloto automático

Está más que comprobado que los padres llevamos un “automático” incorporado que nos hace ir salvando a nuestros retoños de todas las situaciones con las que se encuentran. Es ese instinto de protección que alberga la parte animal de nuestro cerebro y que hemos llevado hasta el extremo. Tampoco favorece este estilo de vida estresante que nos embarga a los adultos y que nos lleva a la conclusión de “acabo antes haciéndolo yo”.

Pues llegó la hora de pasar a modo “manual”. Respira profundo, coge fuerzas y deja que tu cerebro superior más evolucionado tome las riendas de las tareas paternas. Y no por ello somos padres-madres despiadados. Simplemente estamos tomando conciencia de la repercusión de nuestros actos y practicando una educación reflexiva y selectiva. Con ello logramos ser más eficientes y eficaces y el beneficio se lo llevan nuestros niños/as.

Véndeles la idea

Tanto para esto como para todo lo que pretendamos como padres, debemos hacer un buen “marketing” con nuestros hijos. Sí, sí, debemos buscar “venderles” nuestras ideas, nuestras propuestas, para que todo fluya como fruto de un consenso y convencimiento común, no como una imposición autoritaria. Esto siempre aumentará nuestras probabilidades de éxito y de nuestras artes comerciales dependerá que nos “compren” las ideas y consejos.

Para ello debemos conversar, conversar, conversar.  ¡Ojo! No confundir con regañar, adoctrinar, aburrir, aleccionar, soltar discursos interminables… La conversación se caracteriza por ser bidireccional, es cosa de dos. Hablamos y escuchamos, escuchamos y hablamos. Eso sí, en esta conversación debemos tener claro nuestro objetivo,  mostrarle siempre las ventajas y beneficios que les aportan nuestras sugerencias y las desventajas de lo contrario y así conducir un proceso reflexivo en voz alta de manera compartida.

Así, ejercemos de guía y ellos no se sienten obligados a una determinada opción ya que la decisión final la toman ellos. Aunque nosotros les hayamos conducido hasta ella. El éxito también depende de muchos otros factores como el tono de la conversación, el lenguaje adaptado a la edad del niño, el ambiente, el momento elegido, las expresiones no verbales, los gestos corporales… No olvidemos todos estos detalles tan determinantes.

Clarifica tus prioridades y pon en valor a tus hijos: empodéralos

Por último, o mejor dicho, en primer lugar, hay que establecer las prioridades de nuestra actuación paterna. Para ello pregúntate: ¿Prefiero no perder tiempo o prefiero ayudar a mi hijo a defenderse? ¿Confío en sus capacidades? ¿Quiero educarle en la responsabilidad y autonomía por encima de mi conveniencia? ¿Prefiero ser yo el protagonista o que lo sea mi hijo? ¿Seré capaz de hacerme a un lado y dejar de ser imprescindible?

Por otra parte, es nuestra obligación valorar a nuestros hijos, reforzar su autoconcepto, nos necesitan. Deben ver en nuestros ojos el orgullo y en nuestras palabras y decisiones sentir que son dignos de confianza. De otra manera no pueden confiar en sí mismos. Tenemos que transmitirles que creemos que tienen potencial y que lograrán sus propósitos, aún cuando no lo tengamos claro. Eso les empujará a lograrlo de verdad y sentirse poderosos.

Esta autoconfianza es el poder de la persona, es su empuje vital, sin ella mi motivación se apaga. Me veo incapaz de cualquier logro y me sumerjo en la nada. Para ser mamá y papá la reflexión debe ser continua, diaria, repetitiva, ininterrumpida. Se tiene que convertir en una tarea intelectual intensiva, y por qué no, debemos formarnos para hacerlo bien.

Porque a veces, hacerlo mal está al mismo nivel de negligencia que no hacerlo. La mala educación se alcanza por acción o por omisión. Pero no nos desanimemos ni coloquemos una pesada losa de responsabilidad sobre nosotros. Hay que aferrarse al amor que tenemos hacia los hijos, esta es nuestra salvación.

Dejemos que nuestro corazón nos guíe, él nos llevará por el camino correcto ya que nuestro inmenso amor de padres no nos permitirá ser egoístas, ni envidiar, ni tener ira, prepotencia, desprecio o intolerancia hacia nuestros hijos.

Finalmente podemos concluir que capacitar a nuestros hijos es el gran acto de amor paterno.

Lara Hernández

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11 Comentarios

  • Responder
    Reme
    24 febrero, 2017 at 8:58 am

    Una gran verdad. Esta vida de prisas y nervios a todas horas nos hace no pensar, creemos que es más fácil y práctico hacer nosotros las cosas por nuestros hijos en lugar de enseñarles a ellos mismos y es cierto que eso es un error. Sabías palabras que me hacen reflexionar.

  • Responder
    Beatriz G.M.
    24 febrero, 2017 at 9:53 pm

    Gracias Lara por el post!!! En esta ardua tarea de educar a nuestros hijos, el propio dia a dia y el estres de los mismos nos hacen olvidar cosas tan importantes como la de que no es solo educar lo más importante, sino que capacitarlos tiene la misma importancia o más y será lo que los ayude a crecer y empuje hacia sus propias metas.
    Venderles la idea!!!!! paso mas de 8 horas diarias dedicadas a la venta de productos, ideas, procesos….y no había caído en que debo emplear mi experiencia en el sector en mi propia casa, diariamente, vendiendo mis ideas sin la imposición que me otorga mi rol.
    Insisto….Gracias!

    • Responder
      Lara H.L.
      25 febrero, 2017 at 8:55 am

      Gracias Bea por tus reflexiones. Sí, yo también he desempeñado labores comerciales y por eso creo que debemos aplicar esas habilidades sociales de consenso y búsqueda de acuerdos a nuestra vida personal. Hay que aprovechar todos nuestros talentos!

  • Responder
    Rosa Esperanza
    25 febrero, 2017 at 8:01 am

    Muy buen artículo, Lara. Qué cierto es. A veces nos da miedo darles libertad para elegir, porque pensamos que nosotros estamos ahí para eso, que ese es nuestro papel, y olvidamos que nosotros somos guías en el camino, no el camino.

  • Responder
    Rosa Esperanza
    25 febrero, 2017 at 8:29 am

    Muy buen artículo, Lara. Qué cierto es. A veces nos da miedo darles libertad para elegir, porque sin darnos cuenta pensamos que nosotros estamos ahí para eso, que ese es nuestro papel y olvidamos que nosotros no somos el camino, sino únicamente los guías que les acompañan en el principio del trayecto.

  • Responder
    Cristina
    25 febrero, 2017 at 8:32 am

    Espero que muchos padres y madres puedan leer este pedazo de artículo, es una clase de escuela de padres que deberíamos poner en funcionamiento, las cosas nos iría un poco mejor. Enhorabuena por el pedazo de artículo y gracias.

    • Responder
      Lara H.L.
      26 febrero, 2017 at 8:53 am

      Ojalá Cristina fuéramos capaces de organizarnos para formar escuelas de padres en todos los colegios, sin ningún especialista, solo padres y madres compartiendo experiencias, reflexiones, vivencias y miedos. Sería ideal y muy beneficioso.

  • Responder
    Rosa Esperanza
    25 febrero, 2017 at 8:36 am

    Muy buen articulo, Lara y fantástica invitación para la reflexión. Qué cierto es lo que dices. A veces nos da miedo darles libertad para elegir, porque sin darnos cuenta, pensamos que nosotros estamos ahí para eso, que ese es nuestro papel y olvidamos que no somos el camino, sino únicamente guías que les acompañan en el principio del trayecto.

  • Responder
    Rosa Esperanza
    25 febrero, 2017 at 8:49 am

    Muy buen artículo, y fantástica invitación a la reflexión. Qué cierto es lo que dices. A veces nos da miedo darles libertad para elegir, porque sin darnos cuenta pensamos que nosotros estamos ahí para eso, que ese es nuestro papel y olvidamos que no somos el camino, sino únicamente guías que les acompañan en el principio del trayecto.

  • Responder
    Beatriz G.M.
    25 febrero, 2017 at 8:51 am

    Gracias Lara, por darnos la oportunidad de pensar en estas cosas que el propio dia a dia nos complica.
    Capacitar, tan importante o mas que educar y…..a veces lo olvidamos, darles la oportunidad de crecer y ser capaces de conseguir metas por ellos mismos.

  • Responder
    Loli
    25 febrero, 2017 at 9:38 am

    Muy bueno,Lara,enhorabuena,es la vida misma,y es muy importante que pensemos en ello antes de que se nos vaya de las manos,nuevamente mi enhorabuena.

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