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Madre de universitarios. ¡Todo eso ya lo he pasado yo!

madre de universitarios

Llevo unos días leyendo las graduaciones de la guarde, y de infantil.. y yo… Aayysss

Ya soy madre de universitarios. Después de 17 años recogiendo hijos del colegio, me han hecho poner el punto final. Sí, la nostalgia me invade, y me da miedo el curso que viene, y se lo cuento… Y se ríen de mí, y eso les salva, y me salva. No era mi intención llorar aquí, así que hago así, me sacudo los sentimientos y sigo suspirando. Sé que he hecho mil cosas mal como madre de colegiales, pero algunas he hecho bien.

1. Dejarles elegir las extraescolares… Y si había dudas entre hacerla o no, siempre ha sido no, y si han dicho basta, ha sido basta. A María se le atragantó el ingles, dejó de ir, y dos años después y con otra profesora no tuvo ningún problema. Que está muy bien aprender miles de cosas, pero tienen toda la vida por delante. Si va a ser campeón olímpico, da igual si empiezan con 6 o con 8 años, os lo aseguro. Ah, y prohibido castigarles con no ir. Si les gusta, no les chantajees con no ir.

2. Elegir un colegio cerca de casa. Tengo la suerte de vivir en un sitio con muchos colegios a los que ir andando. Descarté los públicos por una razón, me parece un disparate, por no decir algo más gordo, lo de ir al instituto a los 12, a la edad en que empiezan a despegarse de mamá y papá y a construir la pandilla, les cambian, y ellos tienen que empezar de nuevo, y tú te quedas sin saber con quién comparten el recreo. Ni conoces a los compañeros ni a sus familias, que todos serán buena gente, pero no les conoces. Y ya no te dejan.

3. No tener ni idea de cuándo tenían que llevar el chándal, ni examen, ni qué deberes había que hacer. No es mi obligación, es la suya. Eso si, contando con el beneplácito del profesorado. Cada niño es de una manera, la tutora que me dijo que los deberes de mis hijos no eran cosa mía, le dijo a mi amiga que revisara todos los días lo que tenía que hacer su hija y que se sentara con ella a hacerlo.

4. No mirar las notas. Bueno, sí, pero poco. Recalcando que nos importaba mucho más las observaciones que los números. Si tienes más de un hijo es difícil no comparar. Si lo haces, que no se enteren, por favor. Que no se enteren. Lo que sí que hemos hecho ha sido mirar si mejoraban de la primera evaluación a las siguientes. Y algún año una mejora importante ha sido recompensada con un regalo.

5. Elegir un colegio sin uniformes y comer en casa (de la abuela). A ver, no es que sean cosas esenciales, pero para mí son importantes. El uniforme no es educativo. Ni un poquito. Únicamente es cómodo, no te hace pensar, bueno, dicen que evita las peleas del qué me pongo, pero eso se soluciona dejando que elijan ellos, o consensuando la tarde anterior. En esta casa hemos peleado entre poco y nada por ese tema. He opinado tan poco en su ropa que hasta me siguen haciendo caso si les digo que se pongan la chaqueta.
Lo de comer en casa… Maldita conciliación!! Con mi horario llegaba a la hora de llevarles por la tarde, comían con mis padres, no sé cómo lo harán en los colegios, supongo que en cada uno de una manera, pero en casa se pone la mesa, y en los colegios te la dan puesta, vemos si comen o si no, comen a su ritmo, no al de los demás, y comen la cantidad que quieren (o la que quiero) y no la que quieren otros. Que sabrán mucho de nutrición, pero yo (mi madre) sabemos de mis niños y para mí casi más fundamental que comer en casa es compartir ese rato para hablar, y después de comer, si queda un rato, pueden desde echarse la siesta y hasta ayudar a fregar.

Aaayyysss me voy a seguir llorando por el curso que viene.

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