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Preadolescente que se aburre en verano. ¿Tienen uno en casa?

preadolescente que se aburre en verano

Ha llegado julio, hace dos semanas que tengo a mis hijas de vacaciones escolares y si algo tengo claro, es que éste no va a ser un verano fácil con mi hija mayor una preadolescente que se aburre en verano. También me he dado cuenta de que, o no recuerdo mi camino a la adolescencia o bien tengo memoria selectiva. O es que los tiempos han cambiado. O que me hago mayor (ella diría que el motivo es este último, vamos, un amor de niña).

Me aburro

Ahora mismo la tengo viviendo una etapa a la que yo llamo “en tierra de nadie”. Vamos, lo que viene siendo “soy demasiado mayor” o “soy demasiado pequeña”. Y ha entrado en una especie de conflicto interno del que no consigue salir.

Intenta jugar, saca sus Playmobil o intenta añadirse al juego de sus hermanas… pero se cansa enseguida. Y entonces se siente mal. No quiere crecer y ve que se le está escapando la niñez y que la etapa que ya está rozando (adolescencia) no le atrae demasiado. Tiene la suerte de tener hermanas pequeñas que aún se divierten con todo aquello que las rodea (muñecas bebé, muñecas tipo Barbie, Playmobil, Lego…) y a las que les encantan las manualidades. Y como la menda no tiene paciencia para ponerme con ellas últimamente, la mayor les hace de tallerista y aguantan un rato tranquilas y divertidas (hasta que alguna de las minis decide que ya se ha cansado de recibir órdenes de su hermana mayor).

También intenta hacer manualidades ella sola. Se cansa enseguida. Reclama constantemente que quiere hacerlas conmigo, y yo sigo teniendo mi inspiración de viaje.

Yo intento que lea… y ahí me topo con un muro. Aunque este año ha leído algo más, sigue sin ser una gran amante de la palabra escrita.

Le he comprado cuadernos de repaso (no por gusto, pero flojea en mates y no puede permitirse olvidarlas estos meses) y os podéis imaginar la cara de felicidad con que se los mira. Por supuesto, aún no ha abierto la primera página.

Baja al parque y, depende de quién esté, a los veinte minutos ya está llamando poque está aburrida pero que no puede subir porque sus hermanas no quieren (y, claro, a las minis aún no las dejo solas abajo por muy cerrado que sea el recinto).

Digamos que la frase “me aburro” puedo llegar a oírla unas cuantas decenas de veces al día. Y os juro que ya no sé qué hacer.

Practicando para la adolescencia

Como las cosas que le han gustado estos últimos 10 años ya no le llenan, pues tontea con los entretenimientos de los adolescentes de hoy en día: se pasa el día haciendo Musica.ly. ¿No sabéis lo que es? Pues no sabéis lo que os estáis perdiendo (léase con un tonito irónico). Os dejo un enlace dónde podréis disfrutar (sigue el tonito) de algunos vídeos y así conocer esta magnífica red social que usa todo adolescente que se precie.

Un pequeño resumen: ¿Erais de los que soñaban con ser cantantes o salir en algún videoclip y os inventábais coreografías? Pues ahora en esa red social (que se usa a través de la app para móvil o tablet) escoges tu canción favorita y te montas una coreo que subes para compartirla con el mundo (las mías tiene prohibido subir nada, lo tienen totalmente privado).

Para los que no son capaces de escoger cualquiera de los vídeos, os pongo uno de ejemplo:

Imagen de previsualización de YouTube

¿Lo habéis visto ya? Pues ahora imaginad ir en coche (las minis van detrás y la mayor delante) y pasaros medio viaje viendo de reojo o por el retrovisor a las señoras haciendo gestos varios a medida que van sonando las canciones de nuestra lista de viaje de Spotify.

Para más INRI la mayor se baja el parasol para verse en el espejo y así se motiva más.

Y tampoco hace falta que sea en el coche, cuando les da por ahí, las ves practicando por cualquier sitio (preferentemente cualquiera que tenga un espejo para poder verse mejor). Qué divertido, yujuuuuuuuuu (sí, sigo con el tonito).

A esto le sumamos el día que baja al parque (y no se aburre en diez minutos) y la ves dando vueltas a la plaza con sus amigas en vez de estar jugando a algo que la canse. Menos mal que eso no es lo que más le gusta y un día lo tolera, más ya la cansan soberanamente.

Lo mismo le ha pasado este curso en el cole, se sentía desplazada porque sus amigas van unos cuantos pasos por delante y ella no quiere seguirles el ritmo así que se ha acabado juntando con los niños que, gracias a Dios, siguen siendo niños (que sí, que ya empiezan a tener tontunas, ¡¡¡pero no tantas!!!!)

Conclusión

Así que tengo una hija preadolescente que no quiere crecer, pero no puede hacer nada por evitarlo. Por delante 82 días de vacaciones escolares con ella en casa o acompañándome a todas partes (ya no le gusta que la deje con los abuelos). Una señorita que cuando está de buenas, es la más divertida del mundo… pero a malas, es lo más insoportable que puedas echarte a la cara.

Entre ella y las minis revolucionadas (eso mejor os lo explico otro día), veremos si llego con todas mis facultades mentales a finales de verano o, al menos, al día 12 de septiembre en que volverán al cole y me tocará vivir un sexto de primaria que no sé yo cómo irá.

Agradecería enormemente que las que tenéis hijas en edad o etapa similar a la mía me digáis cómo lo llevan ellas y cómo lo lleváis vosotras. ¿Rozáis la desesperación alguna vez? Porque yo la rozo demasiado a menudo.

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