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Técnicas de reproducción asisitida: inseminación artificial vs fecundación in vitro.

Infertilidad, Infertilpandy, Búsqueda de embarazo

Cuando tomas la decisión de ser madre, tanto si quieres ser madre soltera como si sois una pareja, y tienes que recurrir a reproducción asistida se abre un mundo de posibilidades. Es cierto que, al principio, cuando te ves allí todo asusta un poco. Te hablan de técnicas, procedimientos, medicamentos… y todo suena a chino. Pero todo es mucho más sencillo de lo que puede parecer. Dependiendo de las razones que te han llevado a recurrir a un proceso de reproducción asistida puedes encontrar distintas técnicas. En el post de hoy os voy a hablar de las dos más conocidas y utilizadas: Inseminación Artificial y Fecundación in Vitro. Existen otras más de las que hablaré en otro post. No todas son aptas para todas las personas, dependerá del estado de cada cuerpo y de las indicaciones de los médicos especialistas, pero no hay duda de que es importante (y necesario) que se conozcan todas las posibilidades que existen.

Inseminación Artificial (IA)

Es la técnica de reproducción más básica y más económica. También es la menos agresiva para la mujer. Consiste en introducir en el útero de la mujer una muestra de semen, que puede ser de la pareja (IAC) o de un donante (IAD).

De forma natural, las mujeres producimos cada mes un folículo dominante (a través del cual sale el óvulo). Puede haber más pero suelen ser más pequeños. Con esta técnica se pretende lograr que haya un número mayor de folículos para aumentar las posibilidades de embarazo. El proceso puede realizarse de dos formas: con la administración de hormonas o sin ellas.

Normalmente se suele realizar con hormonas porque, como he dicho, el propósito de la IA es conseguir al menos 2-3 folículos para aumentar la posibilidad real de embarazo. En algunos sitios con 3 folículos lo desaconsejan debido a la posibilidad de embarazo múltiple. Con 4 folículos lo más normal es que se cancele el ciclo. Estas hormonas son, en la gran mayoría de los casos, inyectables. Y aunque, a priori, pueda asustar un poco el tema de tener que manejar agujas y auto pincharse, lo cierto es que luego te das cuenta de que no es para tanto y, sobre todo, si tienes en mente el objetivo que pretendes lograr: tu bebé.

En ocasiones también se realiza sin hormonas. Esto se da sobre todo cuando una mujer es muy regular, ya que es importante saber cuándo se va a ovular.

En ambos casos, el ciclo se va controlando mediante ecografías que muestran el estado y crecimiento de los folículos y del endometrio (que es el lugar donde tiene que implantarse el embrión). Cuando el cuerpo de la mujer está preparado y la ovulación está en camino es cuando se introducen los espermatozoides (que son seleccionados previamente en el laboratorio en función de su movilidad) en su útero con un catéter. Esto se realiza en la propia consulta. Es un proceso indoloro y rápido que no requiere de más preparación.

En cuanto a si es efectivo o no tener más o menos folículos os diré que la realidad es que depende de cada cuerpo y cada mujer. Como ejemplo, y bajo mi experiencia propia, os puedo decir que en mi caso no ha dependido de ello. En mi 5 IAD fui con 1 sólo folículo y me quedé embarazada (cierto que lo perdí, pero eso no tiene nada que ver con esto) y en mi 6 IAD fui con 3 folículos y no conseguí embarazo. Por tanto, las posibilidades de éxito de esta técnica, como del resto, dependen de numerosos factores.

Esta técnica está indicada para casos más sencillos o problemas de infertilidad que no requieran de una técnica más específica como alteración de la ovulación, disminución en la cantidad y movilidad de los espermatozoides y/o anomalías de los mismos… También se usa en casos de azoospermia, alteraciones cromosómicas o genéticas y riesgo de transmisión hereditaria de algún tipo de patología. Es estos últimos casos de utiliza el semen de un donante. También es la técnica más usada por madres solteras.

Fecundación in Vitro (FIV)

Cuando hablamos de FIV ya hablamos de una técnica más compleja y agresiva para la mujer. Además, tiene un coste bastante más elevado que el de una IA. Consiste en la extracción de ovocitos de los ovarios de la mujer para ponerlos en contacto con los espermatozoides en el laboratorio. De esos ovocitos fecundados se conseguirán los embriones que serán transferidos al útero de la mujer. En este caso, como en la IA, se puede utilizar semen del cónyuge o de un donante. Este proceso implica tres fases:

Estimulación: En este proceso sí se requiere el uso de hormonas de forma obligatoria puesto que se pretende un desarrollo folicular múltiple. La mayoría de los médicos consideran que la cantidad de ovocitos adecuados ronda entre 8-12 pero el número puede variar debido a numerosos factores. Lo importante no es la cantidad de ellos sino su calidad. Esta fase dura entre 10-12 días, aunque depende mucho de la respuesta que va teniendo la mujer. La fase de estimulación se controlará, como en IA, con controles ecográficos y, además, con analíticas hormonales.

Punción ovárica y desarrollo de embriones: Tras el proceso de estimulación, cuando los ovocitos han alcanzado el tamaño adecuado, se realiza la punción folicular para extraer dichos ovocitos de los ovarios de la mujer. Este proceso se realiza en quirófano y normalmente se suministra una sedación suave para evitar las molestias. No tiene una duración excesiva y tras un tiempo de reposo se puede volver a casa sin problema.

En el laboratorio, se prepara el semen para seleccionar los espermatozoides más adecuados para fecundar esos ovocitos. Esto se puede hacer mediante dos procesos: fecundación in vitro convencional (se pone en una placa de petri un óvulo y una cantidad determinada de espermatozoides con el fin de que ellos, por si solos, fecunden el óvulo) o por microinyección espermática (ICSI) (se introduce un espermatozoide seleccionado en el ovocito directamente). Algunas clínicas utilizan ambos procesos a la vez. Al día siguiente de la punción, ya se puede saber el número de óvulos que han sido fecundados y, por tanto, el número de embriones con el que contamos, pero se suelen mantener entre 3-5 días en la incubadora para observar su desarrollo.

Transferencia embrionaria: Tras la evolución de los embriones, se depositan en la cavidad uterina. Lo normal suele ser transferir uno o dos. Este proceso es indoloro, por lo que no necesita sedación. Suele realizarse en quirófano, sobre todo por la proximidad con la zona de laboratorio puesto que los embriones no deben salir de esa zona hasta el momento indicado. Tras la transferencia se suele aconsejar mantener reposo relativo el día de la transferencia y el posterior y, además, se recomienda evitar esfuerzos, mantener relaciones sexuales y realizar actividades físicas intensas.

Los embriones sobrantes que no han sido transferidos son criopreservados mediante vitrificación (congelación rápida) para conservarlos y transferirlos en un ciclo posterior sin necesidad de pasar por las fases previas. También existe la posibilidad de donar esos embriones sobrantes a la ciencia o a otra pareja, si es que no queremos guardarlos para nosotros. Esta criopreservación también tiene un coste que suele ser anual, por lo que debemos renovar cada año su conservación.

Esta última fase no siempre se realiza tras las otras dos. Hay veces que determinados factores hacen que no sea posible transferir tras la punción, como en los casos de síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO). En casos como éste lo que se hace es criopreservar los embriones. Cuando la mujer está preparada se prepara su cuerpo en un ciclo sustitutivo, con un proceso similar al que se sigue para una IA (con hormonas o sin ellas, dependiendo de cada caso) y cuando está preparada se realiza la transferencia, descongelándose los embriones el mismo día de la punción o 2 días antes si queremos que evolucionen más. Es importante, en cualquier caso, que el cuerpo de la mujer esté en las condiciones óptimas para llevar a cabo el proceso. Hay veces que las ganas y las ansias de ser madres pueden más, pero debemos pensar que lo importante es que estemos bien para que nuestro cuerpo responda al tratamiento de la mejor manera posible.

Si te apetece, puedes leer mi blog cómo fue el proceso de mi FIV, fase por fase.

Esta técnica está indicada para casos más complejos como ausencia o lesión de las trompas de Falopio, fracasos tras IA, trastornos ovulatorios y/o inmunológicos, disminución de la cantidad, movilidad y anomalías de los espermatozoides, endometriosis u otras causas de infertilidad o esterilidad. Y como en la IA, también se utiliza el semen de un donante en algunos casos como factor masculino severo, mujeres solas o parejas homosexuales femeninas.

En este último caso (parejas homosexuales femeninas) se puede llevar a cabo el método ROPA. Este método consiste en que a una de las dos mujeres se le realiza el proceso de estimulación y punción ovárica, pero es la otra mujer a la que se le realiza la transferencia embrionaria (tras un proceso parecido al de una IA) de forma que ambas mujeres están involucradas directamente en el proceso.

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