ZONA FAMILY

El colegio rural. ¿Más moderno que los de ciudad?

colegio rural montessori

Cuando dejamos Madrid para instalarnos en la España profunda, concretamente en un pueblo pequeño de Soria, de repente éramos unos locos. Unos locos que estaban cerrando puertas a sus hijos de cara al futuro llevándolos a un colegio rural.

Nada más lejos de la realidad. Parte de nuestra decisión tenía que ver precisamente con la manera en que queríamos educar a nuestros hijos: queríamos tiempo de calidad para ellos,  y prepararles para un futuro en el que ellos sean capaces de abrirse sus propias puertas.  Acompañarles en la infancia nos parecía indispensable para que el día de mañana sean adultos responsables.

Nuestra filosofía de crianza no encajaba con la que nos ofrecía Madrid. En el que la opción de la escuela pública, de la que somos férreos defensores, solo nos ofrecía escuelas masificadas, desbordadas y abandonadas. Y el plantearnos un método Montessori, implicaba el desembolso de una importante suma económica, que tampoco encajaba con nuestra filosofía de vida, ni con los valores que queremos trasmitirles a nuestros hijos, ni todo sea dicho, con nuestro bolsillo.

Somos conscientes de que muchos desconocen el sistema de crianza y de educación que existe en muchos de los pueblos que disponen de escuelas rurales.

Asumimos como correcto y como válido lo que hace la mayoría, y como sinónimo de éxito encajar donde está la mayoría. Parece que alejarnos de la zona de confort nos hace débiles. Cuando el éxito de cada persona depende de uno mismo. Si no, que les pregunten a padres de niños de altas capacidades o con necesidades específicas de aprendizaje qué tal funcionan para sus hijos los colegios masificados y si es realmente lo que necesitan, o por el contrario están mejor en aulas pequeñas e integradoras.  Estas aulas integradoras digamos que son el buque insignia de las Escuelas Rurales.

Volviendo al tema del principio ¿por qué me gusta el sistema de educación en los pueblos?

  • Los colegios no son colegios al uso. En la mayoría de los casos son colegios rurales. Me gusta la definición de que un colegio rural es un colegio cuyo pasillo es una carretera. Y es que los colegios rurales engloban a varios municipios y los profesores se reparten entre los distintos centros que pertenecen al colegio rural principal. Esto favorece el compañerismo y la convivencia entre diferentes pueblos. Evitando la rivalidad entre colegios y la competitividad. Todos somos los mismos y mi éxito depende del tuyo.

 

  • Las clases son de pocos alumnos. En algunos incluso mezclan diferentes niveles. Y en otros colegios,  como por ejemplo al que acuden mis hijos son 18 en la clase del mayor y 11 en la de la pequeña. Esto facilita muchísimo el aprendizaje individualizado y el respeto de los ritmos de cada niño. No todos tienen que llegar al mismo punto al final del trimestre, al menos en cursos inferiores. Donde a mi hija, de diciembre, no le han exigido que aprenda a leer o escribir al ritmo de compañeros de su clase de enero. Lo que ha favorecido el desarrollo y la confianza en sí misma de mi hija.
  • La naturaleza y el aire libre son un aula más de la escuela. Las salidas del aula son frecuentes. Si queremos saber cómo crecen las hortalizas no plantamos un huerto en el patio del cole o no nos limitamos a ver fotos. Plantamos y visitamos un huerto de verdad, con su reguera y su camino de tierra para llegar.
  • En infantil las clases siguen pautas Montessori aunque no le llamen Montessori y le llamen sentido común. Nada de trabajo por fichas estructurado. Al ser tan poquitos niños las aulas se dividen en zonas de juego, colchonetas, manualidades… Fuera libros.
  • Algo que puede parecer una tontería. Todos nos conocemos y nos ayudamos. No llegar en hora a buscar a tu hijo por un problema no significa darte un sofocón. Cualquier padre de cualquier compañero, previa supervisión del tutor, puede recoger a tu hijo, y lo que es mejor, dejártelo en casa de camino a la suya ya que probablemente sean vecinos.
  • Aquí no hay clases sociales. Todos somos iguales. Todos contamos con los mismos colegios, las mismas extraescolares y las mismas facilidades o dificultades. Desde el que más dinero tiene al que menos. Los niños se agrupan por caracteres y no por clases sociales.
  • Los profesores generalmente, además de al alumnado conocen a las familias. Por lo que resulta más fácil comprender y ayudar a poner solución a las carencias o problemas que algunos alumnos puedan tener.
  • La jornada continua. Los niños salen a las 2, teniendo en cuenta que aquí a las 6 en invierno es de noche y que tenemos temperaturas bajo cero, este horario te permite salir a la calle y relacionarte. Para los niños que no son tan afortunados, y sus padres trabajan, existe servicio de comedor hasta las 4 y actividades extraescolares GRATUITAS hasta las 18:00, favoreciendo el poder conciliar.

 

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Pensáis todavía que un colegio de pueblo tiene algo que envidiar a un colegio de ciudad?

Esto te puede interesar

No hay comentarios

Escribe una respuesta

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies ACEPTAR
Aviso de cookies