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¿Cómo podemos prevenir el fracaso escolar?

prevenir el fracaso escolar

Todos los que tenemos hijos, cuando llega la etapa en que van a hacer el cambio a la escuela de primaria, podemos haber sentido un poquito de “vértigo”, o de incertidumbre, preguntándonos si serán capaces de abordar ésta etapa con éxito, si tendrán las suficientes herramientas y/o estrategias, si les va a costar aprender a leer o escribir, si van a sentir entusiasmo por aprender, si van a continuar yendo contentos a la escuela (teniendo en cuenta que cada curso que aumentan, las exigencias, son mayores..), si van a sentir ese interés por seguir creciendo cada día como niños que son, y si la curiosidad no les va a abandonar. En definitiva, si seremos capaces de prevenir el fracaso escolar.

Por todo esto, el papel de la familia y su implicación es clave en el éxito educativo de nuestros hijos. La prevención del abandono escolar empieza bien temprano: cuando nuestros bebés empiezan crecer; a sentir curiosidad por el mundo que les rodea; a tener interés por tocar y sentir las cosas. Es importante que los adultos estemos detrás para amortiguar toda esta curiosidad innata de los niños, e incentivarla, si cabe.

Para poner unas buenas bases en la formación de la personalidad de nuestros hijos, es clave fomentar la MOTIVACIÓN y la AUTOESTIMA (seguridad en sí mismo). Éstas son consideradas dos de las bases fundamentales para el desarrollo feliz de un niño. El fomento de una buena autoestima, del concepto que el niño tiene de sí mismo, es clave para el éxito o fracaso de su evolución hacia la realización personal y felicidad individual. La autoestima se puede potenciar, trabajar, aprender… Por ello, ya desde pequeñitos, es importante que los niños experimenten y vivan las cosas.

Durante la primera etapa de la infancia, hay algunos factores claves, que van a poner las bases del futuro, que vale la pena trabajar y dejar bien afianzados. Con algunas pequeñas pautas, y trabajando acorde con la escuela, la familia puede ser, como hemos dicho, la clave del éxito educativo de su hijo. Veamos algunas conductas positivas que sirven para prevenir el fracaso escolar:

  • Favorecer el gateo en el niño pequeño. Según una teoría, con la que estoy completamente de acuerdo, el gateo y el desarrollo intelectual, emocional y motor, van de la mano. Gateando se interconectan los dos hemisferios, y con ello, más adelante el cuerpo funciona con total fluidez por las dos partes, hecho que supone que el aprendizaje de la lecto-escritura, no suponga, a priori, un problema. Si éstas conexiones están maduras, será capaz de trasladarlo al papel.
  • Fomentar un buen vínculo entre madre/padre e hijo/a. Trabajar y fomentar una buena autoestima (que confíe en él, y se crea capaz de poder hacer las cosas).
  • Instaurar en inculcar unos primeros hábitos en general. Y más adelante, concretarlos en hábitos de trabajo y estudio.
  • Apostar por motivarlos, entusiasmarlos, animarlos a que sientan curiosidad por las cosas (hacer actividades juntos, visitar un museo, ir a ver un espectáculo de teatro).
  • Fomentar el diálogo, la confianza, el respeto a la hora de exponer las opiniones; la paciencia, el cariño entre hermanos..
  • Querer a nuestro hijo bajo la premisa del amor incondicional. Nuestro hijo/a tiene su propia personalidad y carácter y hay que asumir que quizás habrá cosas de él/ella que no nos gustaáan, y cosas que nos gustarán más. Ayudarlo en lo que necesite, y detectar sus fortalezas y debilidades. Si sabemos cómo es nuestro hijo ¡tendremos mucho ganado!
  • Apostar por la cultura del esfuerzo, hacerlos luchadores; que entiendan y vean que las cosas necesitan de un esfuerzo y un sacrificio, y que muchas veces las recompensas no son inmediatas (ni materiales). Trabajar desde la motivación interna (no esperar siempre el reconocimiento externo); hacer las cosas por el placer de sentir un logro personal. Seguro que la satisfacción será mucho más grande.
  • Aprender de los propios errores. Enseñarles, y que vean por vuestras propias experiencias, que a veces se gana y otras se pierde… Y que de nuestros propios errores podemos sacar siempre una lectura positiva. Enseñarles a levantarse y a volver a intentarlo, a que no tiren la toalla a la primera.
  • Confía en los educadores y en la gente que forma parte del proceso de aprendizaje de tu hijo. Será clave que ellos estén motivados ¡y sean unos buenos profesionales!

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