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¿Tus hijos practican deporte para triunfar o para divertirse?

hijos practican deporte para triunfar

¿Recordáis que Madrid iba a celebrar Olimpiadas en 2016? Pues unos años antes nos avisaron en el colegio por si queríamos que nuestros hijos participaran en entrenamientos para llegar a ser olímpicos. Pablo tenía alrededor de 7 años cuando el monitor de la piscina nos reunió para preguntarnos:

– ¿Queréis que lleguen a las Olimpiadas?
Creo que el no fue rotundo.

En mi casa somos muy listos, pero poco deportistas ¿qué se le va a hacer? No podemos ser perfectos. Se siente. A lo mejor hasta os sorprende, pero cuando yo era joven (y guapa) patinaba. Tengo medallas que lo acreditan y títulos de entrenadora y juez de patinaje artístico sobre ruedas, mi rodilla ya no me deja patinar y sigo muriendo de envidia cuando veo a alguien deslizándose.

Hacer deporte es divertido… si no son los demás los que te obligan a hacerlo. Recuerdo a unos de los niños que entrenaba: la hermana era casi tan torpe como lo fui yo pero, como a mí, le encantaba patinar y se esforzaba por seguir mis indicaciones y por aprender. Un día tras otro repetía los mismos movimientos mientras yo veía que por muchas ganas que le pusiera, aquello no tenía remedio, pero estaba tan feliz, y a mí con eso me bastaba para esforzarme a fin de que ella se lo pasara bien. El hermano no hubiese llegado a nada tampoco, pero es que además no le gustaba el patinaje. Le gustaba el fútbol y se le iban los ojos detrás de cualquier balón. Sin embargo, me dijo su madre que como la hermana quería venir, él que patinase también. Y el pobre niño se ponía los patines y pasaba las dos horas mirando al campo de fútbol que había al lado.

patinaje deporte niños

Intenté que mis hijos amaran mi deporte favorito… Pero no hubo manera. No sé si porque no lo intenté lo suficiente, o por que ellos son así y me pueden. No, no les gusta, y punto. Siempre que veo niños en deportes de élite pienso en si es lo que ellos quieren o lo que les vamos imponiendo, a veces casi sin darnos cuenta. Les llevamos de pequeños a fútbol, a gimnasia, y nos ven que nos alegramos de que mejoren, de que se empeñen en mejorar, y mientras todo es un juego, genial. Pero…

Pero el deporte de élite tiene una parte poco divertida y es que para llegar a ser olímpico tienes que renunciar a mil cosas… Tienes que hacer otras mil que a lo mejor no es lo que te apetece, perderte mil cosas más, y repetir, y repetir, y repetir ejercicio tras ejercicio hasta que te salga o te aburras. Solo hay un/a campeón, y muchos mil que se quedarán en el camino. Lo único que podemos hacer es un camino divertido y coherente.

Animar sí, pero no dejarles creer que son mejores que nadie. Que luchen por ganar, sí, pero no a costa de zancadillas, enfados o malos modos. Si el rival es mejor y te mete treinta goles, hay que felicitarles y alegrarse de que no hayan sido cincuenta, y pensar que jugamos peor, pero nos hemos esforzado, y que somos más guapos y nos reímos más, o que tenemos memos entrenamientos y más tiempo para jugar.

Y recordad que nuestro ejemplo y nuestra actitud como espectadores es esencial.

Si bebes no conduzcas, si insultas no vayas a ver a tu hij@. Ni castigar ni premiar con hoy juegas o no juegas porque tus notas han sido así.

Foto destacada original del Diario Las provincias.

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