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Adolescencia: Pensamiento crítico, orientación laboral y juegos de mesa

Adolescencia y orientación laboral y juegos de mesa

Cuando abrí en mi blog la sección “Efecto Lúdico“, lo hice con una intención clara: dar a conocer los beneficios de los juegos de mesa y rol y otros sistemas lúdicos como la gamificación a nivel no solo familiar, sino también en otros contextos como el educativo, el social o el laboral. Respecto a esto último, lo cierto es que no es nuevo el hecho de que los adolescentes suelen sentirse algo “perdidos” en el mundo y que durante los años de adolescencia se encuentran, de hecho, buscando su sitio. En este artículo pretendo explicar cómo y por qué los juegos de mesa pueden ayudar en su crecimiento personal y, en concreto, en la relación entre orientación laboral y juegos de mesa en adolescentes.

ORIENTACIÓN LABORAL EN ADOLESCENTES

Recuerdo la época en la que había que decidir qué “ser de mayor“. En mis tiempos adolescentes, en los últimos años de la Educación Secundaria Obligatoria debía elegir una asignatura optativa para, ya en Bachillerato, decidir mi itinerario definitivo. A los 17-18 años era cuando se presentaba la temible decisión sobre qué carrera elegir. Recuerdo las visitas, las charlas en algunas universidades, en ciclos formativos… Recuerdo la horrible incertidumbre de pensar que iba a decidir mi futuro en unas semanas… y que no estaba preparada.

A día de hoy, el sistema educativo obliga a los adolescentes a tomar decisiones sobre su futuro con 14-15 años, ya que al terminar 3º ESO (incluso antes, con Matemáticas de 3º) deben elegir entre Enseñanzas Aplicadas (FP) y Enseñanzas Académicas (Bachillerato). A pesar de que muchos padres sentimos que este momento nos angustia, a la hora de hablar con nuestros hijos adolescentes (sobrinos, nietos, etc.) debemos saber que los que están pasando por ese momento son ellos.

 

4 IDEAS A TRANSMITIR SOBRE ORIENTACIÓN LABORAL

No solamente por experiencia propia, sino también por la profesión que he ejercido durante casi 10 años, tengo claro que hay algunas ideas que hay que transmitirles sobre orientación laboral en adolescentes, porque parece que es una información de la que carecen. Soy psicóloga con especialidad en Psicología Social y de las Organizaciones, habiendo evaluado cada día desde jóvenes recién salidos de la carrera -mi grupo favorito- hasta altos mandos cerca de los 65 años, y he comprobado que muchos -la mayoría- hubieran agradecido estas ideas en su época adolescente:

  • Ausencia de “vocación”. Muchos adolescentes sienten ansiedad al comprobar en esta etapa que alguno de sus amigos siempre ha sabido qué quería ser de mayor y que, ellos, no. Es necesario explicarles que la mayoría de las personas no sienten, de hecho, una vocación profesional. El hecho de que uno o dos de sus amigos tengan esta idea clara no significa que todos los demás la tengan (en los adolescentes, el pensamiento dicotómico es una característica frecuente). Hay que explicarles que hay opciones profesionales que, sencillamente, no se conocen hasta más tarde y que esa puede ser la suya.
  • No es una decisión irreversible. Posiblemente una de las ideas más importantes es transmitirles que, con esta decisión, no van a marcar irreversiblemente el resto de su vida. Es una decisión importante, pero nadie mejor que vosotros para explicarles que la vida da muchas vueltas y que es muy larga. ¡Puede ser que una persona se redescubra a sí misma a los 32 años, con casi 10 años de profesión a sus espaldas, 2 hijos y mucha ilusión! También hay numerosos casos de personas que han estudiado una segunda carrera o ciclo formativo en un momento posterior de su vida y han reorientado su vida profesional. La vida es muy larga, insisto, y tenemos tiempo para retomar el control de nuestras vidas.
  • Posponer la decisión. Aunque soy consciente de que esta opción no está al alcance de todos, el año sabático que se estila en otras culturas tras terminar la carrera (un año en el que los jóvenes trabajan o viajan por el mundo -o ambas cosas-) es algo tremendamente positivo. Pasar un tiempo trabajando, conociendo otras culturas, conociendo profesiones, formas de vida, etc., abre los ojos a muchos. Se trata de darse cuenta de que no consiste en tomar una decisión inmediata que afecte para siempre, sino que se puede pensar y valorar, y ello no supondrá una diferencia muy significativa. Al contrario, un currículum en el que se incluya la información de ese tiempo (viajes, trabajos, inmersiones lingüísticas, experiencias) puede ser mucho más rico.
  • Conocerse a sí mismos: Aquí está el quid de la cuestión. Aunque es perfectamente normal no sentir una vocación especial desde niños (ya que, en buena medida, para ello, es necesario conocer una multitud de opciones profesionales), en ocasiones esto se debe a una falta de conocimiento de sí mismos. A no saber qué nos gusta, qué nos motiva, qué nos impulsa, por falta de experiencia con nosotros mismos.

De esto último hablamos en el siguiente punto.

año sabático adolescencia y orientación laboral en jóvenes

CÓMO CONOCERSE A UNO MISMO

No os descubro nada nuevo si os digo la importancia que tiene esto, ya que el viejo aforismo “Conócete a ti mismo” viene de la antigua Grecia nada menos (está registrado en el templo de Apolo de Delfos, que os recomiendo encarecidamente visitar, porque es una maravilla). Pero se ha convertido en una frase tan manida que a veces no nos paramos a comprender su significado. Os doy unas pinceladas.

  • Conocerse a uno mismo no es como conocer a los demás. Un “conocido” es alguien al que conoces menos que a un “amigo”, curiosamente, o con el que has tratado poco. Hay amigos a los que conocemos “como si los hubiésemos parido” (qué frase tan bien empleada en muchas ocasiones). Pero, ¿nos conocemos tanto a nosotros mismos?
  • Dicen que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que en el propio. Entre otras cosas porque a los demás los vemos desde fuera y a nosotros no. A los demás los evaluamos y a nosotros no. Y, si lo hacemos, en muchas ocasiones, es a través de filtros incorrectos o incluso desactualizados. Por este motivo, a veces es importante ayudar a los jóvenes a verse desde fuera. Y, a ser posible, colaborando en la visión positiva que tengan de sí mismos. Echad un vistazo a este experimento de Netflix:

Imagen de previsualización de YouTube

  • Sobre los autoconceptos desactualizados: Yo estuve diciendo durante años que era tímida y, qué caray, hace años que ya no lo soy. Es bueno que actualicemos la información que tenemos de uno mismo. ¿Qué tal si ayudamos a nuestros adolescentes a actualizar la suya? ¿Y si siguen pensando que hablan mal en público, pero en realidad han hecho tantos progresos que ahora se les da fenomenal? Liberarles de etiquetas es algo que siempre agradecerán, pero si no lo conseguimos, al menos convenzámosles de que las cambien por otras que se adapten mejor a cómo son ahora.
  • Conocer es aprender sobre algo. Y no hay mejor forma de aprendizaje que el activo, el constructivo, aquel en el que uno hace y no simplemente escucha (lo contrario a la enseñanza tradicional, vaya). Por supuesto, uno se conoce a sí mismo viendo todos los días cómo actúa, cómo se comporta, cómo reacciona y analizándolo todo un poquito. De ahí que haya dos momentos, entre otros, en los que es especialmente posible que un adolescente, antes de iniciar su carrera profesional, se conozca a sí mismo:
    • El año sabático. Como decíamos antes, este año se puede emplear de varias formas. Principalmente:
      1. Viajar. No es necesario irse a Nueva Zelanda para conocerse a uno mismo, hay muchas opciones al alcance de la mayoría si se planifica con tiempo. La hucha preparada a conciencia por los padres/tíos/abuelos (ahorrando los niños), consultar diversas formas de voluntariado internacional, recorrer España con una mochila (dicen que el camino de Santiago es ideal para esto), irse de au pair a cuidar niños a otro país, etc.
      2. Trabajar. De cualquier cosa, incluso aunque crean que no les gusta. Sugerirles ahorrar haciendo algo que puede no entusiasmarles parece una odisea, pero si tienen un objetivo (comprar algo que les interesa o ahorrar para más adelante), tendrán más interés. Sacarse el carnet de conducir suele ser también un atractivo. Reponedor/a, telefonista, recepcionista, azafata/o, canguro, profesor/a particular… Todos ellos aportan muchísimo valor personal y, de hecho, se agradece también en los currículums de jóvenes.
    • Practicar jugando. De esto os hablo al final del artículo. Por qué jugar nos puede ayudar a conocernos a nosotros mismos. Y, especialmente, por qué les puede ser útil a los adolescentes.

PENSAMIENTO CRÍTICO

Antes de pasar a la parte de los juegos de mesa, me gustaría mostrar un matiz que considero muy revelador en lo relativo a orientación laboral en adolescentes. Uno de los aspectos que hace crecer a una persona más rápido, especialmente a nivel de conocimiento de uno mismo y entendimiento de los demás y del entorno en el que vive, es el pensamiento crítico.

Para que un niño o un adolescente se convierta en un adulto consciente de sí mismo y del mundo que le rodea, debe aprender a pensar. Ahí, el sistema educativo tradicional, no nos ayuda mucho. Sentarse en un pupitre durante horas recibiendo un discurso de un profesor o de un maestro no nos enseña a pensar: nos enseña a no hacerlo. Nos enseña a que lo que nos cuentan es la verdad absoluta y que no hay forma de construir una verdad propia. Nos enseña a escuchar y a obedecer. A seguir la senda marcada por la sociedad y por las instituciones.

Se enseña a pensar cuando se permite pensar. Cuando se incentiva el pensamiento propio. Cuando se apoyan las ideas, las iniciativas, las preguntas, las dudas que incluso nos dejan sin palabras a los adultos. Buscar la respuesta entre todos es la mejor solución siempre.

 

Para aprender a pensar, tenemos que poner a los niños y adolescentes en situaciones en las que tengan que hacerlo, en las que tengan que tomar decisiones, construir su criterio propio y responsabilizarse de sus consecuencias. ¿Cómo podemos hacerlo de manera segura, sin arriesgar su integridad emocional? La respuesta, señoras y señores, está en el juego.

PAPEL DE LOS JUEGOS DE MESA Y ROL

No va a ser la primera vez que hable de los beneficios de los juegos de mesa y de los juegos de rol para los niños (y adolescentes y adultos y ancianos). En esta ocasión, voy a ser más escueta, ya que lo he venido desglosando en los anteriores apartados.

Una de las características que define al juego es que el desarrollo del mismo no está sujeto a las normas del mundo real, sino de un mundo ficticio: el del propio juego. Esto es, si yo juego al juego de rol Pequeños Detectives de Monstruos, y decido que mi personaje va a empujar una puerta para abrirla con todas sus fuerzas, las consecuencias de ese empujón no las sufro yo, sino que lo hace mi personaje. A esto se le llama el círculo mágico. Puedo aprender, además, de lo que le pase a mi personaje, porque la responsabilidad de esa decisión ha sido mía. De la misma manera, si jugando a Pajarracos decido no proteger mi frutal y me mandan un pajarraco a destruirlo, seré consciente de que mis decisiones tienen consecuencias.

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Con los juegos de mesa y los juegos de rol, así como con muchos videojuegos, el niño y el adolescente también descubre cómo son las decisiones que toma. Va tomando consciencia de si prefiere tomar decisiones arriesgadas o más comedidas. Descubre si prefiere pensar a corto plazo o a largo plazo, dónde se siente más cómodo.

Específicamente, en los juegos de rol, cuando elige personaje (un elfo explorador, un enano guerrero, un humano sanador, etc.) y características o capacidades de éste (curar heridas, liderar con carisma, conocer los bosques, etc.), puede entender más cosas de sí mismo. También en su interpretación. No es casualidad que yo, durante casi dos décadas jugando, me haya sentido más cómoda eligiendo personajes que tienen la capacidad de sanar a otros (un “healer” en terminología más gamer).

Por otro lado, con el universo de juegos que hay, tanto de rol, como  de mesa, como videojuegos, los jóvenes pueden ir eligiendo las temáticas que más les vayan interesando, encontrando opciones de todo tipo: animales, pandemias y salud, cocina, viajes, ciencia…

Si llevan este trabajo “hecho” antes de llegar a ese momento en el que deben tomar decisiones sobre qué hacer con su vida, quizás tengan más claro qué les puede gustar y qué no. Qué les puede motivar y qué no. Qué les impulsa y les llega. Qué les incentiva. Eso es lo que deben ir averiguando. Y conocer cómo son ellos. Sus potencialidades y sus limitaciones. Y trabajar a partir de ahí. Y, nosotros, acompañándoles en ese proceso.

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1 Comentario

  • Responder
    Born To Be Pank
    18 abril, 2018 at 7:52 pm

    Muy interesante Juls. Suscribo todo lo que dices. Yo estuve dos meses de orientadora laboral juvenil en pleno junio y julio. El temario a dar era lo más aburrido del mundo y a ver cómo motivaba a los jóvenes a venir al servicio…
    Pues hice tardes de juegos de mesa para trabajar la cooperación, el liderazgo, la confianza en uno mismo y otras habilidades necesarias para convertirse en el candidato 10.
    Resultado: exitazo de participación. (El aire acondicionado del local también me ayudó a atraerles 😉 )

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