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Los cumpleaños infantiles se nos van de las manos: 5 dudas resueltas y una lista de ideas para la fiesta

los cumpleaños infantiles se nos van de las manos

Los cumpleaños infantiles… Qué temazo. Organizar el cumple de tu retoño en edad escolar puede dar desde pereza máxima hasta síntomas de mater(pater)nidad hiperactiva. Desde un, “pffff, otro cumple, mejor nos vamos de finde la familia” a un “voy a hacer una tarta de cuatro pisos con forma de luciérnaga que brille“.

Una cosa tengo clara: los cumpleaños infantiles se nos van de las manos. Yo recuerdo los cumpleaños de mi infancia con unos cuantos amigos viniendo a merendar en casa, alguna fiesta de pijamas o incluso una que organicé por mi cuenta con nueve años, subida en las ramas de un árbol para comer helados de vainilla y chocolate. Pero ahora todo es un corre-corre organizacional que me agota nada más que de pensarlo. Quizá soy la única o soy directamente una mala madre, no sé.

Son muchas las preguntas y dudas que tenemos los padres ante tan importante evento y las respuestas no son universales porque para gustos, colores. Pero os voy a compartir mi visión personal de la cosa a ver si os ayuda (ni que sea haciendo todo lo contrario), porque tener gemelos y organizar una macro fiesta os aseguro que crea serios problemas morales, organizativos y educativos.

  • Pregunta 1: ¿Una sola fiesta de cumpleaños o varias? ¿O ninguna?

Bueno, bueno… Érase una vez una amiga que no quería inculcar el consumismo exacerbado a sus hijos y que decidió no hacer nada especial en los cumpleaños de sus hijos más allá de que eligieran el menú de la cena en casa, un regalo handmade y soplar una vela en un pastel el domingo con la familia. Es una opción, respetable, y la admiro por defender a capa y espada su opción. Defensa que implica que sus hijos no celebran cumpleaños, pero tampoco asisten a ninguna fiesta aunque les inviten, porque eso es la vía directa al “¿y por qué yo no tengo fiesta como Fulanito o Menganita?”.

Como yo le diga a mis hijos que no tienen fiesta de cumpleaños, o lo que es más importante, que no pueden ir a las fiestas a las que les invitan, les da un chungo. Que el tema de las invitaciones es otro temazo (ver el punto 3). Y el regalo, que es LO MÁS IMPORTANTE E INELUDIBLE (ver el punto 4), otro temazo al cuadrado.

Así que… En mi caso, FIESTA SÍ. Es más, yo misma considero muy importante celebrar el cumpleaños. Sé que es un convención social y que pasa cada año, pero es TU día, un día importante en que los demás te recuerdan que te quieren, tienen detalles contigo y te sientes reconocido. ¿Por qué no disfrutar de un día así al año? ¿Por qué no hacer que los demás, tus amigos y familiares, tengan también un día así al año?

Ahora bien, ¿fiesta en singular, o fiestas en plural? Nosotros hemos hecho de todo. Fiesta sólo con la familia (juntando a la familia de los dos lados y amigos, vamos, una boda gitana). Fiesta con la familia de uno, con la familia de la otra y fiesta con amigos… Un no parar de fiestas que te dejan la cartera tiritando. Fiesta reducida (y no sabes a quién dejar fuera)… Al final, hemos llegado a la conclusión que es más fácil hacer familia por un lado (en plan íntimo y puesta al día) y amigos por otro. Ahora bien… ¿Amigos del entorno familiar o amigos del cole?

  • Pregunta 2: ¿Fiesta conjunta o mía y solo mía?

Cuando empezamos en el colegio adoptamos una costumbre que me parece ideal: los niños que cumplían años en un trimestre determinado (hay clases que lo hacen cada mes o cada dos) se juntaban y organizaban una fiesta conjunta en un parque, una plaza, una playa o un espacio público. Los padres de los niños que cumplían años ponían la merienda y los demás (venían prácticamente toda la clase) ponían 2 euros por niño cumpleañero para hacer un regalo a cada niño de parte de todos. Me parecía una idea genial, fácil, barata, sin agobios de cientos de fiestas de cumpleaños a las que ir y además una manera de conocer y socializar con los niños del colegio y sus familias. Todos invitados, un regalo por niño, invirtiendo un fin de semana cada dos o tres meses y nos lo pasábamos genial, no se puede pedir más.

Todo muy bonito, hasta que a partir de los cinco o seis años empezaron las fiestas privadas. Y entonces los viernes por la tarde y los fines de semana se convierten en un sinfín de fiestas infantiles mañana y tarde a las que, a menos que quieras que tu hijo sea un paria, no puedes dejar de asistir.

Además, de pronto los padres entran en una competición desenfrenada de “la fiesta más chula: que si parque de bolas, que si escalada, que si camas elásticas, que si láser tag, que si clase de DJ, que si fiesta de princesas, que si temática cuál o temática pascual… A mí entre me admira, me divierte y me horroriza pensar que tengo que entrar en la carrera. Porque a las fiestas se suma el tipo de regalo que hay que hacer, las tartas hechas en casa, los bocadillos gourmet y vete a saber dónde llegaremos.

Menos mal que mi cole es un poco hippy para eso y mantenemos las formas en fiestas divertidas, moderadas y cada cuál a su rollo. Francamente, cuando veo esos post de fiestas temáticas con todo hecho en plan “en casa“, con regalos ideales, hinchables, música en directo y vete a saber qué, me da que vivo en un mundo paralelo: ¡espero no llegar nunca a meterme en semejante embolado! Porque si para los 10 años de tu hijo montas un tinglado parecido a una boda, ¿qué harás para los 18, los 50 o para la propia boda? No quiero ni pensarlo… Pero oye, cada cuál… Sarna con gusto…

  • Pregunta 3: ¿Niños de la clase sí o no? ¿Algunos seleccionados o hasta el tato?

¡Ah, el cole! Menudo mundo. Hay de todo en la viña del señor. Y como mis hijos son dos y van a dos clases diferentes que están en constante relación porque tienen la misma edad, discernir a quién de las 50 familias invitamos es complicado. Tened en cuenta que 50 familias, a una media de 2 niños por pareja, significa que si se apuntan todos vienen 200 personas. Por suerte, aunque los invitemos a todos, lo normal es que vengan un poco menos de la mitad. Vamos, que nos juntamos entre 60 y 80 con una facilidad pasmosa.

Pero qué queréis que os diga, a mí me sabe mal dejar de invitar a alguien a la fiesta. Mis hijos tienen buena relación en general con los demás, así que ellos mismos no quieren escoger. Y hacerles elegir es ponerles en un compromiso complicado, ¿a quién dejan de invitar? ¿Cómo se sentirá su amigo? Así que hemos optado por hacer:

  1. Fiestas conjuntas de clase que permiten invitar a to’quisqui sin dejar a nadie por el camino.
  2. Fiestas nuestras pero en espacios como un parque, o la playa, o un lugar de barbacoas donde ponemos el pica-pica y los demás colaboran con un “yo traigo”.
  3. Fiestas nuestras en las que proponemos una actividad como ir a un centro de escalada, un scape room o un laser tag pero donde pedimos que cada cuál se cubra la entrada (y nosotros invitamos a la merienda). A cambio, claro, no se pide regalo, que el regalo es venir a la fiesta a pasarlo bien.

Ahora bien, por otro lado entiendo perfectamente que no todo el mundo puede ni quiere hacer fiestas masivas o donde el gasto es colectivo y solidario, por lo que es evidente que hay que escoger quién viene, y siempre queda alguien fuera, porque las plazas o posibilidades económicas para invitar son limitadas. Así que cuando a mis hijos no les invitan a un cumple y se ponen mustios porque “todos” (unos pocos) van y ellos no, les explico que es normal, que no siempre todos pueden hacerlo todo y que aunque nos debemos respeto y un llevarnos bien con todo el mundo, hay gente con la que congeniamos más y que son nuestros amigos íntimos y aquellos con los que queremos compartir momentos especiales. Está claro que tienen que entender que no se puede caer bien a todo el mundo ni ser amigo íntimo de todo el mundo. Lo cuál no significa hacer bullying ni dejar de lado a nadie por norma, que es otra cosa bien distinta.

  • Pregunta 4: ¿Nada, regalo, regalos o regaaaaaalooooooossssss?

Pufffff… Ningún regalo me parece muy triste: vuelvo al principio, el cumpleaños es un día especial donde te demuestran aprecio y un regalo es un modo de decirte “me importas”.

Pero de ninguno a veinte hay un trecho… A mí es que tanto regalo, el frenesí de desenvolver e ir tirando el papel que se amontona en una pila que llega al techo, ese mirar un regalo y otro como si fuera una carrera sin tiempo ni para emocionarse, ese tener todo lo que que se quiere (y lo que no se quiere), me pone muy nerviosa (para mal).

Creo que con tanto regalo les estamos transmitiendo valores equivocados (te lo mereces todo, todo lo que quieras lo tendrás, tenemos una sociedad de usar y tirar, nada vale demasiado, todo se caduca…). Sé que es una batalla perdida en Navidades y en cumpleaños, sobretodo según el tipo de familia que tengas y su tamaño, pero creo que con tres o cuatro regalos el niño tiene suficiente. 

Uno me parece pobre, porque querría decir que hay gente que se queda fuera del regalo y falta esa muestra de aprecio que decía al principio. Tres o cuatro pueden ser regalos conjuntos donde se junten la familia del padre por un lado, la de la madre por otro, los amigos de la familia, los amigos del cole. Cuatro. Suficiente para tener lo que te gusta y quieres, lo que te hace falta, una sorpresa, algo hecho a mano, algo educativo… 

Y no, no hace falta que sea carísimo ni que todo sea comprado… ¿Por qué no regalar algo de segunda mano, por ejemplo cuando piden una bici? ¿Por qué no regalar algo hecho por uno mismo, como un cuento o un dibujo o una foto? ¿O regalar algo como un libro bonito o un juego de mesa para todos?

Es un tema no resuelto, por más que intento controlarlo se desborda cada vez. Que hay que respetar el deseo de los familiares y amigos de hacer un regalo, porque también es importante para ellos demostrar su afecto. Pero a veces, es demasiado. Y encima yo también tengo ganas de hacer un detalle ¡qué soy la madre, leñe!

  • Pregunta 5: Y si todo va escalando… ¿Qué pasará cuando sean adolescentes o cumplan 20? 

Esta pregunta me la hago cada año. Me da la impresión de que los cumpleaños infantiles se nos van de las manos, crecen y crecen con ellos y se hacen cada vez más complicados. Porque es evidente que no puedes meter a una jauría de niños de 8 o 10 años en un parque de bolas porque atropellan a los más peques, pero tampoco pueden ir a la discoteca, ¿verdad? Así que hay que buscar algo que les interese mínimamente sin que se te vaya el presupuesto del año en ello.

Desde aquí hago un llamamiento a madres y padres de niños adolescentes: ¿Qué nos espera?

  • Bonus track: ideas de fiestas de cumpleaños para grupos pequeños y grandes

En fin, que no tengo la solución… Aún no sé si es mejor hacer fiestas colectivas o la de tu hijo, si hacer una o varias, si limitar los regalos o no… Pero más o menos creo que la fórmula es ir evolucionando con el niño y sus gustos y sus deseos (porque es su día especial) sin que se vaya de madre el presupuesto ni la inversión en horas de dedicación/sueño para la preparación.

Algunas ideas de cumpleaños a los que hemos asistido y que han sido divertidas para niños de entre 7 y 10-12 años son:

Para grupos de unos 10 a 20 niños de a partir de 7 años hasta la adolescencia: 

  1. Actividades dirigidas en un gimnasio (hay gimnasios que alquilan la sala de zumba para el grupo y te ponen un monitor, no tenía ni idea, incluso para ir a piscina).
  2. Circuito un laberinto de láser tag: se lo pasan muuuuuuy bien, es lo que tiene vivir enganchado a las maquinitas.
  3. Scape room: los hay de todas las temáticas y estilos, se lo pasan en grande descubriendo misterios.
  4. Tarde de cine y palomitas en grupo: yo sólo compadezco a los padres que se ocupan de controlar al grupo…
  5. Actividades dirigidas en una centro de escalada…
  6. Saltar en camas elásticas.

Para grupos de más de 20 niños y familias hasta la adolescencia: 

  1. Cumpleaños colectivo en parque con juegos de toda la vida como carreras de sacos, coger monedas en un cubo lleno de harina, morder la manzana suspendida, etc.
  2. Barbacoa para todos (en un lugar habilitado y donde los críos puedan correr: no olvides llevar varias pelotas y juegos preparados).
  3. Día en la playa con juegos de agua: pistolas de agua, batalla de globos de agua, saltar olas… Y si hay presupuesto, ir en kayak, o hacer alguna actividad de vela, o contratar un monitor entre todos.

Os lo dije, lo de los cumpleaños es un temazo… ¿Y vosotros? ¿Sois partidarios de hacer o de no hacer fiesta? ¿De hacer una o varias? ¿Sólo para tu hijo o cumpleaños colectivos? ¿Con regalos o sin?

Y sobre todo… ¿Qué tenemos que ir preparando para los adolescentes que se avecinan?

¡Ayuda!

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8 Comentarios

  • Responder
    Vero de La Opinión de Mamá
    1 junio, 2018 at 9:59 am

    Las fiestas de mis peques siempre son temáticas. pero porque me encanta decorar, hacer cupcakes, etc y suelo hacer mesa dulce, pero no creo que tampoco sea para decir que se me va de las manos… ajajaja… O al menos comparadas con otras de los compis de mis hijos que tela…

    • Responder
      Celia Ramón
      1 junio, 2018 at 2:19 pm

      Las que os lo curráis y disfrutáis haciendo fiestas temáticas me causáis gran admiración. La cosa es cuando demasiado es demasiado y vamos como pollo sin cabeza para llegar a no sé qué absurdo objetivo que nos hemos marcado “por obligación social”. La escalada no tiene fin 😅

  • Responder
    Judit
    3 junio, 2018 at 1:02 pm

    Yo soy de las que añora las fiestas trimestrales compartidas y, aunque entiendo que es su día y quiero que lo disfrute, preferiría poder escaquearme de cumples (si me preguntas te diré que nunca celebro el mío por lo mismo).Estoy de acuerdo que por mucho que quieras las fiestas dependen del entorno y adradezco enormemente que no tengamos escalada de fiesta temática, handmde e hipertodo !

    • Responder
      Celia Ramón
      4 junio, 2018 at 6:08 am

      Estamos igual, Judit, es difícil encontrar el equilibrio entre “si día” y el estrés o la ruina familiar. Supongo que nadie se arruina por un cumple y que todo el mundo organiza fiestas en consonancia a sus posibilidades tanto monetarias como artísticas. Aunque también está de fondo lo que se transmite a nivel de valores… Qué complicado esto de educar si se le da muchas vueltas 😅

  • Responder
    Maria Jose Planelles Palomares
    17 junio, 2018 at 4:33 pm

    Por la escalada a la adolescancia no te preocupes. En realidad lo que hay es casi un parón en seco. Jejejeje Esas escaladas y competis sólo ocurren cuando son pequeños. Y cuando a los padres y madres nos apetece entrar en ello, claro está.
    Cuando mi mayor cumplió los 12, decidimos que la fiesta CON SUS AMIGOS (y sólo amigos. Nada de papás, mamás y demás acompañantes) la decidiría el. Así que llegó la opción cine, que ha sido la elegida los dos últimos años. 8 o 10 amigos máximo, los que de verdad tienen relación y quedan más allá de compartir clase. Así que vamos al cine los amigos, papá, mamá y los hermanos. Como los otros son pequeños y suelen querer pelis “de mayores” , un adulto entra con ellos y el otro va a ver otra con los peques. Luego una hamburguesa y listo!

    Este año ha decidido que quiere otra cosa. Así que lo celebraremos esta semana con los amigos en la playa: bañito, partido de volley y a la hora de comer, a la pizzería.

    Eso sí, otro día lo celebramos en casa con la familia (que con los años también se va reduciendo. Te lo digo yo)

    Un besote!!!!

    • Responder
      Celia Ramón
      17 junio, 2018 at 10:26 pm

      Pues tiene lógica, que se reduzca con la edad. Me tranquiliza, la verdad, porque este ritmo es una locura. Debemos ser los padres, que se nos va la pinza. Ellos con un picnic en la playa ya tienen toda una aventura.

      • Responder
        B&F
        18 junio, 2018 at 12:19 pm

        Uy, MJ dice a los 12 años, aquí las mías empezaron los cumples reducidos con 7 años. La mayor lleva un par de años que su fiesta es: quedo con quien quiero en la plaza de casa, nos vamos a comprar chuches, nos estamos en la plaza hasta que toca cenar y se suben las 5 que ha elegido a cenar y dormir. Fiesta de pijamas, infalible.

        Las minis han celebrado un cumple haciendo manualidades y otros dos en el burguer de turno, 5 niños por melliza y ala, tan felices. Quieren hacer fiesta de pijamas también, pero claro, 5 por 2 son 10 niñas y ahí ya tendríamos que irnos todos de casa y dejársela a ellas!!

        • Responder
          Celia Ramón
          18 junio, 2018 at 5:52 pm

          Yo he hecho un Halloween con 18… mi señor marido y yo dormimos en el sofá y los niños pusieron sacos por todo el suelo, no te digo más 🙂

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