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¿Cuándo hablarle de sexo a los niños? ¡¿Y cómo?!

hablarle de sexo a los niños

Mis mellizos tienen 8 años y a mí me carcome una duda maternal: ¿cuándo debo empezar a hablarle de sexo a los niños? Y sobretodo, ¿cómo lo hago?

Conste en acta que con este post me estoy informando a mí misma y que ni mucho menos soy una experta, así que si las teorías que he encontrado no son válidas, cualquier comentario, sugerencia o mejora que complete lo que he podido leer será muy bien venida. Porque, señoras y señores, ESO es un temazo. Y me temo que si lo vamos dejando para cuándo llegue la preadolescencia ya iremos tarde. Para entonces, como madre, no seré una fuente de información fiable a la que acudir en busca de consejo, y pretendo evitar por todos los medios que la fuente primordial de información para mis hijos sean los vídeos, gifs e imágenes porno que seguro encontrarán por todas partes, por muchos filtros parentales que le ponga a todos los aparatos electrónicos. Así que mi reto es: 

  • Hablar de sexo progresivamente en un ambiente de normalidad y con un lenguaje adaptado a la edad y a sus intereses: lo que viene siendo sin forzarlo.
  • Convertirme en una fuente de información fiable y de confianza para mis hijos en cuanto a relaciones sexuales se refiere.
  • Y no sólo en lo que a la cuestión física del tema se refiere (aparato reproductor y mecánica del acto) o en la parte preventiva (de embarazos y enfermedades de transmisión sexual) sino, sobretodo, en cuanto a la parte emocional se refiere. Las emociones propias y las de las demás personas implicadas. Dejar el sexo como un puro acto mecánico que necesita medidas profilácticas es darle muy poca importancia.

¿Entonces, cuándo empezamos? 

Creo que entre los 8 y los 11 años, cuando los niños y niñas empiecen a mostrar curiosidad y preguntar sobre los besos de las películas, los novios, las relaciones o sobre cualquier cosa que vean en el cole o en la televisión que les inquiete, hay que aprovechar. Diría que cuánto antes mejor, sin forzarlo, pero sin dejarlo por vergüenza. Tendemos a pensar que nuestros niños son todavía bebés, pequeños, pero los mensajes sociales que reciben a través del cine, la tele, la publicidad e incluso en el entorno son cada vez más sexuales y es absurdo querer negar que cuando ven un morreo es lo mismo que el beso de buenas noches de mamá.

He encontrado información interesante:

  • La edad media de iniciación sexual es entre los 13 y los 14 años.
  • Hablar de sexo no hace que la iniciación sexual se adelante. 
  • En realidad, les hablamos de sexo desde pequeños. Cuando hablamos de su sexo, de cómo nacieron, de dónde vienen los hermanitos… Y cuando hablamos de sexo en conversaciones de adultos que pensamos que no escucha… ¿Seguro que no escuchan?

A los 3 años más o menos les hablarás de que los niños tienen pene y las niñas vagina. A los 5 o 6 de que su cuerpo es suyo y nadie tiene derecho a tocarles sus zonas íntimas. A los 8 podemos hablar de autoprotección y de la intimidad (en la ducha, cuando cada cuál hace sus necesidades), sobre los 10 o 11 si no lo hemos hablado antes, tendrán que saber lo que son la menstruación y las poluciones nocturnas…

¿Cuándo? ¿Aquí te pillo, aquí te mato? ¿O espero el momento ideal? 

No hay momento ideal. No se trata de asaltar a tu propio hijo sin que venga a cuento, pero los expertos parece que están de acuerdo en un punto: hay que aprovechar las oportunidades. Cuando pregunten cosas como… de dónde vienen los bebés; cómo nací yo, qué es eso (compresa) que te pones mamá; por qué tienes sangre, mamá; ¿me das un beso como el de las películas?; ¿Por qué hay una mujer desnuda para anunciar una colonia? O cuando nos planteen dudas de escenas que han vivido o visto. Puede que nos hablen de algún compañero de clase que juega a “novios” o de un chico de clase que dice querer ser chica o de niñas que quieren jugar a “besos”…

Eso sí, hay que adaptar el discurso a un lenguaje que entiendan y que tenga que ver con sus intereses. Tampoco hace falta que entremos en detalles e intimidades, pero se trata de hablar con naturalidad del tema.

¿Cómo enfoco la conversación? 

Hablar de sexo nos puede dar vergüenza, quizá nuestros padres no nos hablaron de sexo o hemos cambiado a lo largo de nuestra vida sobre cómo percibimos las diferentes opciones sexuales y de género. Es importante saber transmitir lo que sabemos, pero creo que hemos de ser lo suficientemente humildes como para admitir que no lo sabemos todo y que nos conviene escuchar activamente y dejar hablar para saber cómo lo están percibiendo y viendo nuestros hijos:

  • No te rías de sus dudas y preguntas: Tu hijo debe sentirse seguro a la hora de venir a pedirte información. Todavía recuerdo cuando en clase de quinto de EGB hicimos una clase sobre la reproducción de los mamíferos y se abrió un turno de preguntas para dudas. Genuinamente, pregunté cómo podían saber las hembras si tenían el pene dentro. Después de muchas risotadas de toda la clase, el profesor contestó “métete un palo de escoba en la vagina y verás si lo notas”… Os podéis imaginar que nunca más volví a preguntar nada. Mi educación sexual pasó a ser pasto exclusivo de la revista “Vale”, ya os podéis imaginar el drama.
  • Sé sincero, claro y no te avergüences. Tus hijos notan si una pregunta te incomoda y puede hacer que no vuelvan a preguntarte si ven que rehuyes el tema. Puedes incluso decirles que te da vergüenza pero que no pasa nada, que pueden preguntarte lo que deseen.
  • Evita los consejos sexistas, piensa cómo quieres que actúen tus hijos e hijas. No, no tienes por qué alentar a tu hijo a ser un machote teniendo muchas relaciones sexuales y al mismo tiempo alentar a tu hija a preservar su virginidad como algo especial. No, no juzgues a las niñas como promiscuas o “putas” por ir tras los chicos o experimentar ni juzgues su ropa. Tus hijos lo absorben todo. TODO. Y francamente, yo no quiero que mis hijos vayan por la vida pensando que una falda corta les da derecho a violar a alguien.
  • Intenta no prejuzgar, mantén una actitud abierta. Según lo que digas o cómo reacciones, tu hijo puede interpretar que ser homosexual, bisexual o transexual es algo malo y que por tanto debe tratar de un modo diferente a quienes lo sean. Si te explican que en su clase hay una persona que expresa que le gustan las personas de su mismo sexo, o que quiere ser tratado como chica aunque sea un chico, intenta debatir abiertamente con tus hijos sobre cómo lo ven y cómo lo viven. Más que nada porque ellos mismos tienen muchas dudas sobre lo que es “normal” o no en sus cuerpos y sentimientos y yo no quiero transmitirles que son raros o tienen algo mal por desear a alguien de su mismo sexo.

¿Y de qué hablo? 

La información básica que deben tener los niños sobre el sexo es: 

  • Reproducción, embarazo y parto. Incluso en lo que se refiere a fecundación por inseminación artificial o in vitro. No quiero que mis hijos descubran que vinieron de una FIV y lo sientan como algo malo.
  • Cambios físicos y menstruación, polución nocturna, masturbación. Hombres y mujeres deben conocer lo que pasa con el otro sexo. Una niña debería saber que tiene que llevar una compresa por si acaso, que el período vuelve cada 28 días y que puede hacer que estés un poco triste antes de que te baje la regla por temas hormonales. Si no, la pillará desprevenida. Eso sí, nada de burlas por el vello incipiente o fiestas raras por la primera regla… Ojo con los comentarios.
  • Riesgos asociados con la actividad sexual. Enfermedades de transmisión sexual, e incluso en la parte emocional, cómo podemos hacer sentir a los demás si no respetamos sus deseos.
  • Beneficios y placer de la sexualidad. Es una parte esencial de la salud de las personas y de las relaciones humanas.
  • Salud sexual, higiene sexual e información básica sobre métodos anticonceptivos. Es increíble que con la cantidad de información que hay hoy en día todavía haya tantos embarazos adolescentes.

Al final, se trata de darles herramientas, y de que sepan que cada persona es única.

¿Y si compro algún libro para entrar en el tema? 

Estoy dudando si comprar un libro o si se verá muy forzado. Pero es que me parece un tema tan importante que no quiero dejarlo estar. He encontrado 10 recomendaciones de Sapos y Princesas que tienen buena pinta. ¿Conocéis alguno más o alguno de estos que os haya ayudado? Me parecen especialmente interesantes los siguientes libros:

  • Mía se hace mayor: A  partir de los 9 años para explicar la menstruación y los cambios que sufren los cuerpos de los niñas. ¿Les interesará también a un par de niños?
  • Preguntas y respuestas sobre sexualidad: a partir de 9 años. Entiendo que es como un libro de preguntas y respuestas y no tanto un libro para leer desde la página a a la z.
  • Mi cuerpo es mío: De 6 a 9 años… Quizá voy tarde ya para este tema.
  • ¿Qué me está pasando? A partir de 8 años. Este me atrae bastante porque parece que habla de la sexualidad a partir de los cambios que nuestros hijos empiezan a sentir en su cuerpo y sus sentimientos y tiene versión para chica y para chico. Pero me pregunto si no se centra demasiado en la parte física. ¿No hay ningún libro que incluya la parte emocional del asunto?

Además, parece que Cuéntamelo todo es un completo manual sobre sexualidad. ¿Alguien lo tiene y lo recomienda? Me atrae porque responde 101 preguntas como:

¿Qué es un condón?
¿Se puede tener hijos sin tener sexo?
¿Por qué se pone el pene tieso cuando se habla de sexo?
¿Qué es una eyaculación?
¿Por qué gusta tanto el sexo?
¿Qué es la masturbación? 
¿Qué es el acoso sexual? 
¿Qué ocurre cuando el pene es demasiado grande y la vagina demasiado pequeña y el pene no cabe para tener sexo?

Además su autora, Khatarina von der Gather, maestra de educación especial y educadora sexual, se dedica a impartir talleres de educación sexual a niños de tercero y cuarto de primaria. Me da que puede ser el adecuado…

También hay cuentos para explicar la transexualidad, la homosexualidad y todo el universo LGBTI.

En cualquier caso, ha llegado el momento de encontrar los momentos y las herramientas que conviertan (o sigan convirtiendo, porque me gustaría pensar que ya hemos empezado) a mis hijos en personas sexualmente sanas, que disfruten del sexo y que respeten a los demás. Que entiendan la diferencia entre deseo, aceptación, relación consentida y relación no consentida. Que respeten diferentes formas de vivir la sexualidad y el género. Que respeten su cuerpo y se hagan respetar, y respeten a los demás. Que no tengan miedo de preguntar, como hasta ahora, cualquier cosa que les haga runrún.

¿Y vosotros, habláis de sexo con vuestros hijos? ¿Desde cuándo? ¿De qué modo? ¿Sobre qué? Decidme, que me interesa. Ya os digo que ESO es un temazo 🙂

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