ZONA FAMILY

Bienvenidos a la preadolescencia. Etapa de los 9 a los 11 años.

preadolescencia 9 a 11 años

Se habla mucho de la infancia y de la adolescencia. Parece que todo está escrito sobre estas etapas, pero ¿qué sucede en esa edad intermedia, entre los 9 y los 11 años? Toda una serie de cambios que se conocen como preadolescencia y que van a volver tu mundo, y el de ellos, del revés.

Un día te encuentras abriendo el armario para preparar la ropa de tu hija, como viene siendo habitual, y de pronto te dice “mamá, ese vestido no, es que ya no me gustan los vestidos“.

Después llegan los dibujos, los canales de YouTube de niños hablando de “sus cosas” (sus cosas con 11 o 12 años, ojo), que si por qué no puede tener móvil, que quiere que instales musical-ly, comienza a cuestionar absolutamente todo lo que dices, a hacerte preguntas cuanto menos filosóficas de lo divino y lo humano, odia su vida a ratos, o bien se la come a bocados con una autoestima desbordante.

Ya no sabes cómo ni cuándo va a estallar, si es demasiado pequeña para algunas cosas o demasiado mayor para otras, y entonces te sorprende con un “es que no sé por qué me comporto así mamá, no puedo evitarlo.”

Cariño, bienvenida a tu preadolescencia.

Tras una etapa de calma chicha en la que parecía que más o menos todo estaba bajo control, descubres que nada más lejos de la realidad: tienes a un pequeño ser, que bien podría pasar por adolescente en algunos momentos, y te echas las manos a la cabeza pensando en la que te espera.

Que no cunda el pánico. Duele pero no es para tanto.

De los 9 a los 11 años se producen infinidad de sutiles cambios que van preparando a los niños para lo que se avecinará: la turbulenta adolescencia.

La preadolescencia es una etapa previa en la que se suceden especialmente cambios a nivel de desarrollo emocional, de personalidad, intelectuales, de relaciones sociales…

Esto es lo que sucede en términos generales:

  • Si bien el desarrollo físico de los niños se vuelve más regular, las niñas comienzan a entrar en la pre-pubertad y preparando sus cuerpos para toda una serie de cambios físicos en su desarrollo. Los niños comienzan esta etapa algo más tarde, hacia los 12. Y es importante irles preparando para ello.
  • Comienzan a tener más relación entre los niños de su sexo, dedican más tiempo a hablar, afianzan las pandillas; sin embargo ellas prefieren pasar más tiempo con juegos de carácter más sosegado, con más componente verbal, mientras que ellos prefieren juegos más activos y de contacto. Aquí ya van separándose un poquito cada vez más de nosotros, los padres. Es lo que hay.
  • Ya van demandando quedarse a dormir en casa de fulanita o menganito, o pasar la tarde, o que vayan a casa, y además con mucha vehemencia. Y si no les dejas que sepas que se acabará el mundo tal y como lo conocemos.
  • De repente les sorprendes con alguna mentira, aparecen los pequeños engaños, cualquier cosa que digas puede ser cuestionada (y no vale con un “porque es así, o porque lo digo yo”), malas contestaciones que te pueden dejar desubicado…Esto no es más que fruto de su reafirmación individual, que puede no gustarnos, descolocarnos y ser del todo inapropiado, pero es el paso inicial para reclamar su independencia como individuos que piensan y actúan por sí solos.
  • Les preocupan temas sociales y son más conscientes del entorno. Pueden comenzar a realizar preguntas relacionadas con temas complejos como la muerte, conflictos, divorcios, temas de actualidad de los que puedan tener conocimiento y necesiten respuestas. Mi hija hace unas semanas, sin venir a cuento, sin ir más lejos me preguntaba qué era el cáncer, qué significaba y qué pasaba con los niños que lo padecían.

No son pequeños pero tampoco mayores. No saben cómo gestionarlos, ni ellos ni nosotros. ¿Cómo podemos ayudarles en esta etapa que es difícil para todos?

Respetando esa parcela de individualidad y libertad que van demandando. Ya buscan sus momentos de soledad, exponer sus ideas y su manera de hacer las cosas, su desagrado y su descontento. Cada vez tienen más obligaciones y normas, deberes, que aprender a cumplir y a respetar. Van a tratar de  lograr un equilibrio entre sus deseos y las prohibiciones, entre lo que tienen y quieren hacer… Podemos negociar las normas familiares pero no eliminarlas. Deben existir y somos nosotros los que las marcamos.

Entendiendo que es una época de cambios. Que las explosiones emocionales que sienten también les desbordan a ellos y en la mayoría de ocasiones no saben gestionarlas. Tratemos de escucharles y de entender el por qué de esos arranques de furia apocalíptica o de llanto desesperado. La labilidad emocional va a ser una constante. Mi hija explota, suelta de todo lo imaginable y a los diez minutos viene corriendo a abrazarme pidiendo perdón y llorando. Esta situación se repite día sí y día también. Al principio me enervaba y me enfadaba. Ahora espero, pregunto, consuelo y vuelvo a preguntar.

Al hilo de esto, escuchando. Todo lo que nos quieran contar. Aunque nos parezca repetitivo, aburrido, insustancial. Sus cuitas en el recreo, las historias de amoríos de los compañeros -que ya se dan, SE DAN-, cosas de clase, series que les apasionan y quieren explicarte desde el minuto cero, esa coreo que han inventado en el recreo, ese club mega secreto que han organizado, yo qué sé. Cada uno con sus intereses que son lo que les apasiona, aunque a nosotros nos agoten mentalmente. Necesitan saber que estamos ahí y que somos partícipes. Y si tienes que empaparte de las series, las películas, los vídeos… Pues lo haces. Eso viene en el curso de padres avanzados. Porque creedme que una de las cosas más hirientes y que suelen decir bien a propósito es el “es que nunca me escuchas cuando te hablo“.

Apoyando su desarrollo lúdico. Pensemos que el juego hasta ahora ha sido una fuente para liberar energía que ha ido evolucionando hasta ser el elemento de cohesión grupal que determina normas, funcionamiento, compañerismo, competición, rivalidad, etc. También es un elemento de autoconocimiento corporal, de medir fuerzas y capacidades. A estas edades la impulsividad se va reduciendo y da paso a una mayor capacidad de concentración, reflexión, imaginación que puede enfocarse en otro tipo de juegos pero que mantienen los mismos beneficios y valores.

Predicando con el ejemplo. No podemos instruirles en un correcto uso delas nuevas tecnologías si nosotros somos los primeros dependientes, si no nos ven coger un libro, si gritamos constantemente, si cambiamos de opinión cada cinco minutos, si exigimos orden y nuestra habitación parece un culto a Diógenes. Si nos equivocamos pues lo reconocemos, que sepan que podemos errar y que no tenemos ni solución para todo ni verdades absolutas y que somos humildes para reconocerlo. Somos el espejo en el que mirarse y ahora más que nunca.

Resaltando sus virtudes, reforzando sus logros y ayudándoles a trabajar en sus carencias o áreas con mayores dificultades. El refuerzo positivo nunca debe faltar, independientemente de la edad, y menos en estos momentos tan cruciales para el desarrollo de su autoconcepto y autoestima.

Pasando tiempo juntos. Bien compartiendo comidas, actividades, pero algún tiempo. Es el momento de crear vínculos especiales de conexión que después perduran. Compartir implica poder conocerse mejor. Y eso genera confianza, que es lo que buscamos.

Respetando a sus amigos que se van convirtiendo en el centro de sus vidas. Sus problemas y sus vivencias son de las cosas más importantes ahora mismo, no les quitemos importancia. Tratemos de interesarnos por ellos, por los que conocemos y especialmente por los que no. Hay que ser vigilantes con las nuevas amistades porque hablamos de influencia y todos queremos que esta sea positiva. Así que mejor conocerlos y que nos conozcan.

Hablando sin eufemismos de los temas que nos pregunten y temas que en breve comenzarán a ser relevantes. Hablo de sexo, drogas, alcohol, tabaco. Cuanto más claro y con más información mejor.

Actualizándonos a todos los niveles. En estos momentos yo me recuerdo a esas edades y lo cierto es que mi visión es la de alguien menos informado y más infantil quizás. Es probable que el acceso a las redes sociales, a internet estén construyendo una preadolescencia diferente de la que nosotros como padres experimentamos. El desarrollo cognitivo se ve evidentemente influenciado, sus intereses, el mundo que van descubriendo. Y en ese punto debemos ponernos a su altura, “actualizarnos”, conocer los peligros y ventajas y, sobre todo, acompañarlos. Si conocemos las apps de moda, los juegos, la música conectaremos mejor al tiempo que podremos supervisar los posibles peligros, y lo más importante, seremos unos padres guays.

Proporcionando cariño. Que quizás no quieran más besos o abrazos tan efusivos, pues sí. Pero un contacto, un abrazo en el momento exacto suave, un choque de manos, un besito no excesivamente apretado, un guiño cómplice… Siempre.

Dejándolos caer y no sobreprotegiéndolos, que es algo innato. Tienen que tener éxito y fallar, y tienen que ir haciéndolo solos. Después estaremos allí apoyándolos y animándolos. Hay que fomentar la autonomía.

Y por último, sobre todo, sobre todas las cosas, tener paciencia. Mucha.

Nadie nace enseñado, nadie nos había preparado para ello y vamos a ir aprendiendo sobre la marcha, así es que cuanto más tranquilos estemos y más anticipemos lo que está por llegar, mejor lo afrontaremos.

Y tú, ¿tienes algún preadolescente ya por casa? ¿Cómo lo estás gestionando?

Esto te puede interesar

No hay comentarios

¡NO TE CORTES, DEJA UN COMENTARIO!

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de 1and1, con domicilio en Avenida de La Vega, 1 – Edificio Veganova (Edif.3 planta 5º puerta C) 28108, Alcobendas (Madrid) España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en monica@bloggersandfamily.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies en la parte baja de nuestro blog.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies ACEPTAR
Aviso de cookies