ZONA FAMILY

Quiero ser libre, no valiente

quiero ser libre, no valiente

Quiero ser libre, no valiente. Esta frase tan potente y tan reivindicativa, tiene a su vez, un componente triste e injusto. Es una frase que, por desgracia, escuchamos y leemos en demasiadas ocasiones en los últimos tiempos. Como mujer, siento que soy mucho más vulnerable a sufrir cualquier tipo de violencia hacia mi persona, solo por el mero echo de eso, ser mujer. Y como madre de dos niñas tengo miedo, esa es la palabra, un miedo horrible.

Si me paro a pensar…

Una tarde en el cine viendo Terminator 2 con mi amiga, un tío a mi lado se dedicó a rozarse con mi pierna, y yo tan solo era capaz de pegarme más a mi amiga. Muerta de miedo no fui capaz de decirle nada.

Un día, de buena mañana en el metro, pegados como sardinas en lata, el viejo de detrás de mí se dedicó a hacer movimientos obscenos contra mi culo. Tan solo fui capaz de moverme de sitio.

Una tarde volvía a casa y un chico joven se coló en el portal de mi casa, detrás de mí. Mientras yo esperaba el ascensor, él hizo ruido como si estuviera subiendo las escaleras pero yo sabía que estaba ahí a pocos metros de mí. El corazón me iba a mil por hora. Decidí salir fuera y por el timbre llamar a mi padre para que bajara a buscarme. En ese momento el chico salió corriendo.

Una noche, cuando trabajaba hasta las 23:00 me dirigía a casa, y vi que desde que había aparcado el coche, y empezado a andar, un chico con mala pinta me seguía a unos pasos detrás de mí. Con el corazón en un puño aceleré el paso. Él también. Y al girar la esquina corrí y me metí en el bar a pedir ayuda. Rápidamente varios hombres salieron corriendo a por él pero escapó.

Un verano, hace un par de años, quise probar salir a correr a las 6 de la mañana con la fresca. Una maravilla correr a esa hora. Lo malo, lo vacías que están las calles y lo insegura que eso me hace sentir. Después de que una mañana me pareciera ver a un tío escondido detrás de unos arbustos, decidí no jugármela y salir a correr a horas más “normales”.

Si ahora salgo alguna noche a cenar con amigas, no me gusta volver sola en mi coche, aparcar en el parking, que no conozco a la mitad de los que allí aparcan, y nos organizamos en varios coches y vamos dejando a cada una en su casa. Después WhatsApp para saber que hemos llegado todas bien.

Esto son solo unos cuantos ejemplos que por desgracia he tenido que vivir. Si empezáramos a hablar todas, llenaríamos páginas y páginas de casos similares. De situaciones en las que nos hemos sentido vulnerables, en las que sabíamos que podíamos ser víctimas.

Miles de casos en los que no llegó a pasar nada, pero la sensación del miedo a lo que te pueda pasar es horrible.

Otros miles de casos nos hablarían de lo que si llegó a pasar. De cómo hombres, abusando de su fuerza y su poder, han hecho lo que les ha dado la gana con nosotras, con nuestros cuerpos. Han abusado de nosotras de maneras diferentes, nos han manoseado, humillado, pegado, violado, asustado….

Y todo esto me pesa enormemente como madre de dos niñas. No quiero que mis hijas, ni ninguna mujer, deban sentirse valientes. Quiero que todas seamos libres. Libres de andar por la calle cuándo, cómo y dónde nos plazca sin que ningún lobo esté al acecho.

Hay un gran trabajo que hacer en todo esto. Como madres de niñas primero darles confianza en sí mismas, enseñarles a quererse y respetarse, enseñarles a decir NO cuando sea eso lo que desean. A no hacer nada porque el otro se lo pide. Enseñarles que su cuerpo es suyo y solo ellas deciden sobre él, nadie más.

Las madres de niños, también tienen mucho por hacer. Tienen en sus manos la enorme responsabilidad de la educación de esos niños que serán los hombres del futuro. Hombres que, con una educación y unos valores bien adquiridos desde bien pequeños, sabrán respetar siempre a las mujeres en todos los aspectos. Entenderán que un no, no es un quizás, es un no rotundo, sabrán respetar a las mujeres como seres humanos, y sabrán que nada de ellas les pertenece.

No serán cómplices de esos abusos, no callarán, no obviarán ni taparán depende qué actos ni actitudes.

Pero para conseguir todo eso, debemos trabajar duro desde la infancia, en casa y en los colegios. Un binomio que con fuerza debe luchar para que los hombres del futuro no se crean con poder de hacer con una mujer lo que les plazca. Y para que las mujeres del futuro ya no tengan que ser valientes. Simplemente puedan ser ¡Libres!

Esto te puede interesar

No hay comentarios

¡NO TE CORTES, DEJA UN COMENTARIO!

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de 1and1, con domicilio en Avenida de La Vega, 1 – Edificio Veganova (Edif.3 planta 5º puerta C) 28108, Alcobendas (Madrid) España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en monica@bloggersandfamily.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies en la parte baja de nuestro blog.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies ACEPTAR
Aviso de cookies